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30 noviembre 2011

EL CHINO DE LA ESQUINA BY LOEWE

En tiempos de crisis todo vale. Jimmy Choo, Lanvin, Versace, y ahora Marni para la próxima temporada, se lanzan a H&M con precios para el pueblo. Las mejores firmas tiran de archivo y relanzan prendas históricas mezclando lujo y low cost, o lo que es lo mismo, ropa de lujo hecha con materiales... ¿de cero lujo? Incluso en el bajo coste absoluto siguen existiendo clases; los vips son los primeros en ver la colección y llenar la bolsa a golpe de Visa, los mortales, sin embargo, tienen que hacer cola a pie de calle durante horas para obtener la esperada pulserita que da acceso a las salas de compra. Los hay que duermen en Gran Vía con bocata o petaca en mano, todo por tener un Versace en su armario por veinte euros. Pero... ¿tenemos un Versace en realidad?, o ¿tenemos un Versace infinitamente para H&M? Los estampados son demasiado evidentes, a primer golpe de vista los identificamos, ¿estamos ante un "quiero y no puedo"? Me imagino por un momento que esta moda se extienda a otro tipo de marcas. Quizás en unos años podamos conducir un Mercedes para Citroën, pincharnos el botox de Maribel Yébenes en Yves Rocher, comprar un bolso Amazona en el chino de la esquina by Loewe,  o comer caviar Beluga para Supermercados Día... todo es posible y si no, al tiempo.



14 noviembre 2011

PIM, PAM, PUM

España se tambalea. Estoy nervioso; llevo semanas tirando de Lexatin para dormir. Me preocupa el futuro del país, no me imagino mi vida dirigida por Rajoy, tampoco por Rubalcaba. Urdangarín está siendo investigado, en la Noria ya no se anuncian ni las compresas XXL de Concha, y Ana Rosa recibe un Ondas.  Es como un espejismo que la noticia más leída de la semana sea el Paquirrín/Paquirrina que viene en camino. El mundo en general se cae. Berlusconi dimite, Donatella Versace se pasa de copas y diseña para H&M, y Albano nos cuenta que Romina salía fumada a cantar la FelicitaEs difícil levantar cabeza, pero hoy empiezo a ver un poco de luz al final del túnel: Terelu se quita la faja para Interviú, y se pone en el ojo del huracán luciendo chichas y pantys a lo Brigitte Bardot. Siempre tuve la esperanza de que algún día vería esta portada, tenía mis dudas de ser capaz de comentarla. Me suena el despertador, enciendo el móvil y recibo varios mensajes pidiéndome que dé mi opinión sobre las curvas de la Campos. Pongo la cafetera, enciendo el iPad y me desmorono. Sí, por este orden. El Mundo, El País, Twitter, Intereconomía, Mariñas en la Razón, incluso Pipi, todos echando mierda encima de las Campos. De repente me veo sin fuerzas, pienso en tragarme todo el cartón de Lexatines, pero no, me visto encima del pijama y salgo a la calle. Me comenta el quiosquero que la revista está agotada, me vengo arriba, me siento orgulloso por primera vez en mi vida de Terelu, me parece grande, muy grande, no tanto como su madre, pero grandísima. En el segundo quiosco cumplo mi objetivo, la portada de la señorita Borrego ya es mía. La agarro con fuerza, como temiendo que alguien me la arrebate, como si se tratase de un ejemplar incunable. Necesito intimidad para verla, estar sentado, relajado, con la tele apagada;  temo que Lequio o Mariló me influyan a la hora de dar mi opinión. La abro, miro las fotos una y otra vez, decido leer la entrevista, vuelvo a analizar las fotos, las pieles, los joyones, me pregunto si la piscina en la que posa con el culo en pompa será la de casa de mamá. Me imagino la sesión de fotos, intento recrear la situación, en mi cabeza veo a una Terelu envuelta en un batín de raso y fumándose un pitillo mientras la cardan. A su lado, su madre dando indicaciones, pidiendo algo fino, con estilo, de eso que ya no abunda, al fin y al cabo se juegan mucho. Dándole vueltas me había imaginado algo muy cuidado, tipo Anne Igartiburu en su día, pero no. No, no, y no, por más que la miro, no veo eso. Sigo sin ver algo artístico, las pieles y los joyones no logran disimular lo que leo en los ojos de Terelu.  Mira a cámara rebelde, segura, dando un golpe encima de la mesa, dándole una hostia a su madre, y siendo por una vez, ella. Creo que tenía ganas hace veinte años de ocupar esta portada. Quizás se dio cuenta este verano de que reventaba los vestidos, de que sus curvas Deluxe se desparramaban, de que la faja le sentaba igual que a Marité. Imagino que sintió pánico de no poder hacer este reportaje jamás, así que lo hizo. Es muy duro ser hija de la Campos. Es difícil desayunar con Marichalar y Nuria González en el cole de los niños, y luego sentarse a comer con las manos al lado de la Esteban. Pero Terelu concilia todo eso y seguro que también torea con arte  lo que ahora se le viene encima. Son pocos los que dirán lo que piensan, hay mucha represión. Vi a una Ana Rosa tragando demasiada saliva a la hora de opinar. Nadie olvida quién es la Campos, y Vasile no quiere que le vuelva a llamar gilipollas en directo, ¿quién se atreve a caer en boca de su corrillo, donde todos jalearán lo que vomite la reina de la televisión? Terelu, querida, has cumplido la fantasía de muchos españoles, sé que hoy estallarás la faja, pero de gozo. Felicidades, tu portada pasará a la historia con el Pim, Pam, Pum. Tú sí que vales.