Jueves.
En pleno careo
mediático con su hija mayor, Rociíto se corta la coleta y sorprende al personal
con un look a lo garçon que nos traslada a la época que con lo puesto se plantó
en Argentona desafiando a todo el clan Jurado. Sin proyectos televisivos a la
vista tras la cancelación de Hable con ellas, Carrasco hace mutis por el foro y
regresa al ostracismo que la mantuvo alejada de los medios durante una década.
El exguardia civil metido a asesor del amor ya ha lanzado la primera piedra. Se
avecina tormenta.
Viernes.
Mientras el
Sálvame golfo cierra el mes con una improvisada mesa redonda donde el tema a
debatir son las chichas de Terelu, la susodicha declina la invitación de su productora y celebra
fiestón en el ático de la discordia. El motivo no es otro que el cuarenta y siete
cumpleaños de la otra Campitos, Carmen Borrego. La benjamina de Marité posa
para la prensa del brazo de su recién estrenado marido y envuelta en un popurrí
de prendas de firma que a punto están de matarnos de un disgusto. Minifalda de
polipiel, chupa de motera, botas a medio camino y pantys de farmacia resumen el
estilismo elegido por la homenajeada para semejante ocasión. Terelu nos ahorra
el trago y no comparece ante los medios. A veces, es de agradecer. ¡Un blog
para las Campos!
Domingo.
El amor está en
el aire en lo más alto de Plaza de España. Alejandro Amenábar y su toy boy de los
últimos años preparan boda a todo trapo para el año que viene. Un broche de
oro para una relación que se oficializó públicamente en el reality de Alaska y
Mario y que unirá legalmente al director con David, quince años menor y
estudiante de Económicas para más señas. La buena nueva no viene sola,
Amenábar está a punto de estrenar peli. Lo celebro.
Lunes.
Malas noticias
para Pantoja. Tras el informe emitido por la Fiscalía de Málaga, la Audiencia
se pronuncia y descarta la suspensión de la pena de cárcel. Un jarro de agua
fría para la tonadillera, que cuenta con tres días para presentar un recurso de
súplica y que agonizaría entre las paredes de Cantora en las que podrían ser
definitivamente sus últimas horas a pierna suelta. En el caso de que Isabel
ingresase en prisión, seguiría los pasos de su homóloga en otro tiempo,
Zaldívar. La exmujer del alcalde que arrasó con las arcas marbellís a golpe de
gomina, se adapta con resignación a su nueva vida en Alhaurín de la Torre,
donde comparte celda con otra reclusa, acata las normas del centro sin
rechistar y pasa las horas muertas recibiendo clases de inglés y talleres de
teatro. Volviendo a Pantoja, su entorno más próximo la arropa sin reproches y
asiste al tsunami de parásitos que engordan sus cuentas a cuenta de la familia.
Mientras Chabelita planea abandonar el país por amor, Alberto Isla intenta
sacar tajada de su inminente boda con Techi. Los que un día se refregaron con
Isa y Kiko respectivamente, unen fuerzas y se dejan querer por las calles de
Sanlúcar de Barrameda. “Que Dios reparta
suerte”, dice la cantante. Amén.
