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05 diciembre 2014

SI ROCÍO JURADO LEVANTASE LA CABEZA


Hoy me he levantado muy Lomana. Entre sus frases célebres destaca la de “La guerra de las mil gestiones”. Siempre que la leo, intento averiguar en qué consisten sus quehaceres, aparte de retocarse el tinte, dar una clase de pilates o dejarse los cuartos en Vuitton. Después me autoflagelo por pecar de frívolo y me la imagino pagando la contribución personalmente, recibiendo al fontanero con los rulos puestos y haciendo cola en un Caprabo de cualquier polígono. Por mi parte, la agenda diaria va de entrevistas soporíferas de trabajo y montañas de ropa pidiendo a gritos un planchazo, a empujones en el metro entre señores encorbatados y tirados en la cuneta por el desodorante. Con la ojera hasta las rodillas y David Barrull de fondo (esta semana me ha dado por ahí), voy al tema antes de que la flor de pascua termine calcinándome a mí. Los mundos de Cantora se nos quedaron pendientes pero esta vez no se libran. Desde la entrada en prisión de la tonadillera, el goteo de informaciones cruzadas sobre su vida entre rejas y el desfile de exreclusas de Alcalá de Guadaíra por platós de televisión han sido constantes. La conclusión final es que, vamos a ser claros, no tenemos ni pajolera idea de cómo discurren los días de Maribel privada de libertad. Una baja médica que le impide pasar la fregona, una delgadez alarmante o un par de peleas en el patio con tirón de coleta incluido han sido algunas de las filtraciones que se han encargado de trasladar. Mientras tanto, sus esbirros prefieren guardar silencio y pasar palabra. Raquel Bollo, Anabel, Kiko y Chabelita (it girl) se limitan a esbozar media sonrisa en un intento de transmitir tranquilidad, pero hay quien dice que el primer vis a vis familiar ya se ha producido. De aquí a que Pantoja alcance el tercer grado, el centro penitenciario de Alcalá promete convertirse en una verbena con cante y baile que hará la estancia de todo el módulo mucho más llevadera. No hay mal que por bien no venga. En el resto de sagas folclóricas también saben de primera mano lo que es dormir a la sombra durante meses. Ortega Cano se divide entre el trullo y hospitales varios aquejado de casi todo, pero cuenta con el apoyo incondicional de su chica, Ana María Aldón, y de su niña, Gloriacá. La benjamina de la Jurado y el torero pone al mal tiempo buena cara y se deja ver en rastrillos benéficos evitando pronunciarse sobre la salud de su padre, el ingreso de su hermano o la mala/nula relación que mantiene con su hermana mayor. Distanciada de todos, Rocío Carrasco se ha cortado la coleta y ha regresado por todo lo alto al tajo. Hable con ellas estrenaba temporada y Rociíto abría el programa con un mensaje subliminal a los suyos que rezaba así: “Cuando me cruce con ellos por los pasillos, me parecerá estar en la cena de Navidad”. Carrasco hacía referencia al fichaje de algunos miembros de su familia por la misma cadena. El tiempo y los pufos han hecho que la mayoría de adosados de la cantante se ganen los garbanzos en Telecinco; la niña de sus ojos también. Rosa y su melodrama recuperan fuelle tras la reciente incorporación de Amador a la casa de citas que maneja Emma García. El de Chipiona posará el culo en el mismo sillón que lo hacen habitualmente dos de sus enemigos más íntimos, los Antonios. Tejado y Flores, respectivos difuntos de hija y sobrina, que también forman parte del show ejerciendo de azotes de ida y vuelta de los que un día les dieron pasaporte a la fama. La única que se ha bajado, hasta la fecha, del carrusel televisivo es Chayo, constante como ninguna en eso de triunfar como artista. Hay que reconocer que la chica tiene arrestos a espuertas. “Qué no daría yo por empezar de nuevo…”, entonaría la más grande si levantase la cabeza.