Que la ciudad se llene de neones y que caiga la de Dios es Cristo en forma de aguacero es todo uno. Mientras el gentío anda cachondo por estas fechas y se tira a las calles, yo mantengo el espíritu navideño por los suelos. El arbolillo de gomaespuma de los tres años anteriores ha pasado a mejor vida y esta vez, de momento, la única alusión a lo que viene es una flor de pascua que preside la mesa del salón. La pobre languidece a marchas forzadas en busca de luz así que me he propuesto que aguante el tirón, por lo que me paso el día transportándola de una ventana a otra. Un amigo florista me tranquiliza vía WhatsApp: “Que no cunda el pánico, es una planta muy dura y resistirá, ya verás, vete pasándome fotos. Por cierto, mira qué perrita tan mona he adoptado, se llama Cala”. El fin de semana arrancaba con fuerza a ritmo de #BlackFriday, el viernes negro que hemos heredado de América y nos lo hemos terminando quedando y haciendo nuestro. Este año se apuntaban a la iniciativa El Corte Inglés, Carrefour, Inditex al completo y un largo etcétera de tiendas de ropa, comestibles y hasta pitillos electrónicos que solventan la crisis como pueden. D. y yo le dimos plantón a los de siempre y apostamos por tirarnos la mañana salamanqueando como vacas sin cencerro. Nos pasamos por La Guinda de Serrano, un showroom que siempre da gusto visitar y en el que te reciben con un achuchón y un enorme bol repleto de chucherías. De Serrano pasamos a Maldonado; Mi&Co presentaba colección cápsula de una diseñadora novel de ésas que sacan la cabeza a través de Instagram. D. picó y se hizo con un jersey de trenzas mientras yo me jugaba los empastes en un brownie tamaño familiar. Después vinieron Poète, Zadig & Voltaire y un par de cañas. Hay fotos, así que os las mostraré próximamente. D. y yo somos compañeros de fatigas dos veces por semana (vamos juntos a inglés) y eso une mucho. El sábado me levanto como un trapo, me pongo dos vermut y termino echándome cuatro mantas encima mientras llego a la página ochenta de Cincuenta sombras de Grey. ¿El tomate va a tardar mucho? Pregunto, eh. Pasadas las doce, me reúno con S. Llevamos más de tres meses sin vernos y eso significa que hay mucho que contar. Museo Chicote, con lavado de cara incluido y una Paz Vega taciturna dejándose retratar, nos esperaban. Al día siguiente acudo a la cita de M. puntual. M. y yo coincidimos en una de nuestras épocas como becarios (hubo unas cuantas). Ahora ella da rienda suelta a su creatividad con su propia marca, Bichito. Me la encuentro con el guapo subido y un batallón de fashionistas peleándose por sus diseños. También os pasaré las fotos. Ya es lunes. Repaso la prensa y no encuentro nada reseñable de lo que nos gusta. Bueno, sí. Los Thyssen han vuelto a parir (ya van cuatro) y esta vez, por fin, ha sido niña y será bautizada como Kala (como la perrita pero con K); con lo fácil que hubiese sido ponerle Tita. Borja, Manolo Segura y esposa, baronesa y aledaños se acercaban a la clínica con peluches enormes bajo el brazo. La abuela esta vez sí era bien recibida. O eso dicen. Unos traen niños al mundo y otros se mandan a tomar viento. Curi Gallardo y Marta González confirman ruptura tras los rumores evitando hablar de los motivos reales de la separación. Un año después de conocerse, la exnuera de Marina Danko y el penúltimo tróspido de Chenoa vuelven al mercado. El mismo que abandonó, oh là là!, mi querida Fiona Ferrer, la que patentó las wacu hierbas. Desde su macroboda (la más larga que se recuerda en la historia), y su posterior divorcio amistoso tirando a raro de Jaime Polanco, no se le había vuelto a conocer compañía masculina. Esta semana la revista ¡HOLA! sorprendía con las primeras instantáneas en las que la wacu girl se ponía de puntillas para besuquear a su nueva conquista, de nombre Pablo Nieto y de profesión empresario, según la publicación. Para los que no hayan visto las fotos, apunto que el chico es una mezcla entre Marco Vricella, el marido/cirujano de Sonia Ferrer y Carlos Agrelo, el repuesto gallego de Terelu tras la era Pipi. Con Fiona tengo una relación amor-odio sin haber cruzado palabra con ella. De entrada, puede que represente casi todo lo que detesto, pero la tía, además de atesorar uno de los mejores zapateros de Madrid, tiene un gran sentido del humor. Me juego la cabeza a que si lee estas líneas, esboza una sonrisa. De eso se trata. Iba a hablar de Pantoja, pero se me ha echado el espacio encima. Ya habrá tiempo.
