Sábado. No siempre todo es lo que parece. Me
atrevería a decir que casi nunca. En todo currículo vital suelen almacenarse socavones
negros que, en ocasiones, no salen a la luz jamás. Esto es lo que hubiese
deseado Nicole Kimpel, pareja hasta el momento de nuestro Antonio, y enemiga
íntima de Melanie, la rubia enclenque que conquistó el corazón de los españoles
encaramada al cogote del malagueño con ojitos de cordero degollado. Kimpel no
luce tan rubia ni tan enclenque, podría ser la antítesis de la actriz: regia,
con medidas de top model y erguida como una alta ejecutiva recién salida de
Beverly Hills. Volvamos a lo de las apariencias, que casi siempre engañan.
Cuenta La Otra Crónica de El Mundo
que Kimpel habría hinchado su currículo con destreza frente a los medios y,
quién sabe, si también frente al que la propia chica ansía que un día no muy
lejano se convierta en su marido. Nicole se presenta como una chica tímida que
prefiere permanecer en segundo plano, pero los tabloides ya se hacen eco de que
su trayectoria en banca privada y sus éxitos como presentadora de televisión no
son más que un fraude al estilo Anna Allen petada de brilli brilli en los Oscar (desaparecida en combate desde que se
destapase el pastel). Según su entorno, la holandesa tendría un claro objetivo
desde que hace un año intimase con Banderas en Cannes; pasar por el altar e
instalarse a todo tren en Hollywood, como habría hecho en otro tiempo su
hermana gemela con otro actor. Con Melanie despechada y arrancándose a jirones
la tinta china que adornaba su piel, y Doña Ana (la que parió a la estrella
malagueña) en contra de la posible boda, Antonio pone buena cara y se centra en
su nuevo proyecto, formarse como diseñador en Londres en la misma escuela que
despuntó Pelayo Díaz. No haré comparaciones.
Lunes. Regreso de un puente que prometía ser
largo, tranquilo y dedicado a finiquitar el novelón que me llevo metiendo entre
pecho y espalda un mes. Finalmente, el marcapáginas permaneció petrificado
mientras servidor se lanzó al terraceo, a los reencuentros, a las cenas y a los
gintonics. La primavera nos echa a perder.
Martes. Mientras medio mundo celebra el
nacimiento de Carlota Isabel Diana de Cambridge, la segunda hija de Kate
Middleton y Guillermo de Inglaterra, por nuestras tierras el ambiente de bombos
se caldea a la velocidad de la luz. Por un lado, Sergio Ramos y Pilar Rubio
anuncian vía Twitter y en varias lenguas, por eso de aparentar celebrities
internacionales, la feliz noticia de que a finales de año se convertirán de
nuevo en papás. La pareja no consigue levantar demasiadas pasiones con su exclusiva,
y menos cuando salta el gordo en los programas de televisión y las revistas del
colorín, que se dan guantazos a mano abierta por lanzar la noticia. Sí, amigos,
ya es oficial, Paquirrín lo ha vuelto a hacer, y su última churri está encinta.
Con la matriarca en chirona, la pequeña del alma pasando penurias en Honduras y
los dandis Rivera reclamando los trastos de Paquirri a voz en grito, el pinchadiscos del
pueblo e Irene Rosales traerán al mundo próximamente al que será el tercer
nieto de la tonadillera. Los Pantoja se multiplican como los peces y los panes.
Que alguien haga algo.
