Viernes. Asisto desde el
sofá al último linchamiento Deluxe.
El circo televisivo por antonomasia convierte su plató en una especie de
purgatorio donde algunos acuden a redimir sus pecados, y donde la mayoría son
enterrados en vida a cambio de jornal. Hinchado en cuerpo y alma y con tonillo
arrogante, el que llaman el rey del
cortijo pierde el control del programa y sacude a sus invitados
arrastrándolos por el más asqueroso fango. El filólogo aspirante a tenor se
escuda en que el ocupar la silla eléctrica de los viernes conlleva aguantar
improperios, atentados hacia el honor y bofetadas a mano abierta a los derechos
humanos. Ni el pinganillo ni los aspavientos de la directora consiguen frenar
la lapidación verbal a la que, inmediatamente, se unen sus discípulos bajo el
podrido argumento de: “Así son las reglas del juego, nosotros no hablamos de
nuestra vida”. Ahí es cuando me sirvo una copa y tiro de memoria para
rescatar autobiografías, miserias económicas, bulimias, realities, polígrafos y cuernos que ellos mismos han ventilado sin
ningún pudor y olvidando, quizá, que las reglas del juego se esfuman cuando el
periodista, colaborador o titiritero de turno cruza la línea de fuego y se
apoltrona en el sillón de enfrente, la
revista de los lunes o el periódico de su pueblo. El que esté libre de culpa,
que salga por patas hacia el debate mañanero de la 1. Menos mal que por allí andaba
La Veneno para poner un punto de cordura. Siempre es bueno tenerla a mano, por
si acaso.
Sábado. Mientras Pantoja
hace caja y recupera el calor popular, Julián Muñoz mata tiempos muertos entre
rejas y pone patas arriba las librerías. Cachuli debuta como literato y
reescribe su historia en un libro donde desmenuza sin censura sus años de
chiringuito con Mayte, sus primeras noches de lujuria con su gitana y el entramado marbellí que lo colocó en la trena sine die. Una biografía que levantará
ampollas y pondrá en jaque a todos los medios de comunicación que se apunten a
darle pábulo. Los mismos que unen fuerzas para obviar la joya firmada por David
Rocasolano. El primo traidor, que en
otro tiempo ejerció de abogado en la guerrilla familiar de los Dúrcal, se
revuelve en las redes sociales y reclama promoción semanas después de ajustar
cuentas con la Princesa y el resto de parentela. Unos secretos que quitarían el
sueño en Zarzuela pero que intentarán soslayar hasta las últimas consecuencias.
De momento, ni tita Henar se ha
pronunciado. Un dato preocupante.
Domingo. Amanezco con
resaca, ansiedad y pocas ganas de tertulia debajo de la sombrilla. Me meto de
cabeza en el cine y me trago ´Objetivo: La
Casablanca´, una peli de acción donde reciben tiros hasta los amantes de Teruel de la última fila.
Dos horas más tarde, salgo de la sala como si me hubiese tomado un Valium. Qué gusto, la recomiendo. Aprovechando mi sonambulismo,
cruzo la ciudad, me topo con Ada Colau alzando la pancarta antidesahucios y
termino marcándome un cuplé a cargo de Mari Pepa de Chamberí y Olga María Ramos,
que rinden homenaje a título póstumo a Sara Montiel en la Plaza Mayor. Aforo lleno, buena música
y un Zeus orgulloso y agradecido. De las autoridades, ni rastro, estarían en los
toros. ¡Tócate la peineta! Nunca mejor
dicho. Hasta otra.


