Domingo.
El chester de
Risto se pone flamenco para recibir a la que hace unos años le plantó cara sin despeinarse por defender a
su niña, Lolita. La hija de La Faraona se lleva a su terreno inmediatamente al
presentador y consigue traspasar las gafas oscuras que se llevaron sin piedad a
unos cuantos triunfitos en otro tiempo. Flores abre su corazón y hace un repaso
a sostén quitado por un camino de rosas y espinas, donde el concepto de familia unida
imperó sobre todas las cosas y que a día de hoy se empeña en mantener
inquebrantable, pese a las adversidades. Desamores, problemas económicos y
épocas negras en las que el whisky y los boleros de Moncho fueron el único
consuelo para llenar el vacío de los que se fueron. Me gusta escuchar a Lolita,
verla, sentirla. Supongo que la veo de verdad, sin artificios.
Lunes.
Día festivo para
muchos. Madrid se llena de turisteo y las calles se ponen imposibles. Ya lo
advirtió Piqueras en el informativo, pero quiero comprobarlo por mí mismo y me
lanzo a la Gran Vía. Me guío por el cartel de Schweppes para no caer desplomado
y que señoras ataviadas con orejeras peludas me pisoteen como una colilla.
Desciendo hasta la zona de Preciados y observo una manifa que ríete tú de la
que montan los damnificados por Bankia. Ah, que no, que ese tropel de
inconscientes hacen noche alrededor de Doña Manolita. La cola da la vuelta a la
manzana y varios agentes bracean sin éxito para templar la histeria. Yo nunca fui
capaz de acariciar la ventanilla de Doña Manolita, no soy tan valiente.
Supongo que la actitud hace mucho. O la pasta. Recuerdo cuando llegué a Madrid
y empecé a trabajar justo enfrente. Había corrillos de señoras recién salidas
del Barrio de Salamanca que aprovechaban para hacer shopping y merendar porras
en San Ginés mientras sus doncellas echaban raíces a la intemperie estoicamente a la caza del décimo. ¡Insensibles!
Martes.
La espantada de
Pastora Soler era un secreto a voces. Tras una larga carrera plagada de éxitos,
la cantante decía un hasta luego muy a su pesar asegurando que no tenía fuerzas
para continuar. El estrés, la ansiedad y el pánico escénico podían con una
garganta prodigiosa y era momento de decir basta. “La artista se comió a la
persona” declaraba su hermano y representante. Sus fans lloraban y suplicaban
una explicación, pero Soler se limitaba a pedir tiempo para recuperar la
confianza en sí misma, sin fijar plazos y lejos de los focos. Una semana más tarde
del comunicado en los perfiles de la cantante, varios medios aseguran que la
sevillana cumplirá rigurosamente con lo pactado anteriormente con Televisión
Española, donde participará en el programa musical (´Hit, la canción´) que presentará Jaime
Cantizano. Pastora afrontará sus obligaciones y después se retirará sin fecha
de vuelta. Muchos la esperaremos.
Miércoles.
Ya era hora,
chica, qué manera de marear la perdiz. Sí, Úrsula Corberó y Andrés Velencoso
están liados. Liadísimos. Yo diría que comparten lavabo desde hace más de un año; por
mucho que se hayan encargado de sacar morritos y despistar al personal, la policía no es tonta. Que si fotos con el mismo paisaje de fondo en sus respectivas cuentas de Instagram, que si el modelo saliendo de buena mañana y desgreñado de casa de la actriz, que si ella se pone chula y
dice eso tan antiguo de “Yo no hablo de mi vida privada”. Venga, hombre, la
única razón de peso que se me ocurre para tanto rodeo es la perreta que
arrastra Kylie Minogue desde que el catalán la aparcó por una veinteañera
con ínfulas de Starlette. Cuando le sacan el tema, la diva del pop responde: “Andrés siempre será
el hombre de mi vida”. Angelito. Se me parte el alma.
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