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24 junio 2014

LITRONAS Y PLATÓS PARA UN PUEBLO NUEVO


Hace un calor que invita al despatarre absoluto, pero la orden me llama y me dispongo a soltar mis impresiones sobre nuevas reinas, viejas princesas y promesas del faranduleo más cañí. No asistí al acto de Coronación por miedo a un ataque de claustrofobia, aunque ondeé la banderilla a pie del televisor y permanecí ojo avizor a todo lo que dio de sí el día de autos. La jornada transcurrió según lo previsto; los nuevos reyes hicieron el paseíllo descapotados, se asomaron al balcón y presumieron de familia unida. Ante la emoción contenida de Felipe VI, Letizia ejerció de consorte dos pasos atrás de su marido, con la cabeza erguida y el monedero sobre las rodillas. En contra del protocolo estilístico que obliga a vestir de largo en una ocasión de semejantes características, Ortiz se marcó un largo a medio camino en blanco roto y firmado por Felipe Varela, el único diseñador hasta la fecha que se encarga de engalanarla para actos oficiales. El resto de la prole se mantuvo en un segundo plano y humedeció el rabillo del ojo mientras el nuevo monarca se estrenaba ante su pueblo. La infanta Elena con Froilán bajo el brazo, Paloma Rocasolano entre padre y suegra o su ex junto a su mujer Ana Togores (non grata el día de la boda), presidieron las tribunas principales del Congreso y contemplaron cómo Letizia daba el salto definitivo de periodista republicana a Reina consorte de todos los españoles. Las niñas aguantaron el tipo durante toda la mañana, permanecieron atentas a las indicaciones de su madre (saludad, juntad las piernas, sonreíd) y se ganaron al gran público con dos vestidos iguales pero en diferentes tonos confeccionados una semana antes por una modista asturiana conocida de la familia. La princesa Leonor y la infanta Sofía hicieron gala de modales británicos y terminaron meneando la muñeca con soltura para la foto familiar, la imagen del llamado "nuevo tiempo". Que así sea. Ni monárquica ni republicana. Así se define Chabelita en su debut televisivo. La pequeña de los Pantoja cumple a rajatabla la hoja de ruta estructurada por su representante y concede su primera entrevista en un plató. Tras la exclusiva post-parto y el photocall alcachofero, María Isabel compartió confidencias con Jordi González encaramada en unos zancos propios del carnaval tinerfeño y fue sorprendida por un colega de internado que se encargó de agasajarla, le agradeció los buenos ratos vividos en Cantora y se movió al son de Miley Cyrus cual Juanito el Golosina en los tiempos de La Faraona. Veinticuatro horas después y con el temporal en calma, Chabelita y su hermano Kiko firmaban la pipa de la paz, se iban de tapas y aprovechaban para celebrar de forma distendida el triunfo judicial de la matriarca. La tonadillera finalmente no irá al trullo (sí lo hará Zaldívar) y gozará de total libertad para hacerse el agosto en las fiestas patronales, cantarle nanas al pequeño Alberto o pedir clemencia en las rampas de Atocha. De Isabel II paso a Gloria Camila Ortega, que según algunos medios, se habría dejado llevar por el tan a gustito en medio de un botellón y se habría lanzado a los pelos de una de sus compañeras de juerga. Nuevas generaciones para un "pueblo nuevo", señores. A mí esto ya me pilla mayor y con claros signos de insolación (…).