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05 enero 2015

EL EGO DE PELAYO Y EL LOOK DE ORTEGA

Jueves. Aún disfruto del exilio, pero asomo la pestaña para saludar y transmitiros mis mejores deseos para el año nuevo. Yo arrastro el trancazo desde Nochebuena y la cosa no tiene pinta de ir a mejor, pero me encomiendo a todos los jarabes que anuncia la tele y me doy un respiro de vez en cuando para salir de farra. A vísperas de Reyes, me hago un tour exprés de tiendas y me dejo los ahorros cual Terelu en Toys “R” Us, me doy un homenaje de comida basura con A. y remato la noche con C. y R., hermanas (ellas) y amigas que me recogen cada vez que me dejo caer por estas tierras para arreglar el mundo a golpe de gin-tonic y mesa redonda. Nos dan las mil y C. la deja caer: “Se nos fue la hora, es mejor no salir”. Al resto nos salta un resorte y nos ponemos en faena. Que vuelen los potingues, la noche gijonesa es nuestra.

Viernes. Las televisiones tiran la casa por la ventana y abren el 2015 desembolsando dinerales con tal de seducir a nuevos adeptos y fidelizar a los fósiles que pasamos horas anclados a la caja tonta. Después del debut de Felipe (Letizio en sectores antimonárquicos) y de las no uvas que se marcó Canal Sur, el postizo de Tamara Gorro fue de lo más comentado en redes sociales. Es un clásico; cuando estamos convencidos de que ha desaparecido del mapa para ejercer de perfecta esposa y chica humilde venida a más, va la tía y se cuela en galas de José Luis Moreno compartiendo plano con Paz Padilla. No recordaba algo tan hortera desde Noche de Fiesta.

Sábado. Las quinielas estaban en el aire, pero eran pocos los que daban por buena la información. Finalmente, la inminente entrada de Belén Esteban en la casa de Guadalix es un hecho. El contrato está firmado y el caché (me lo han soplado) bien merece que la de Paracuellos se deje el pellejo, las extensiones y hasta la vergüenza en el reality telecinquero de la temporada. “Voy para ganar” dice ella con el dedo en alto, pero los enemigos públicos se le multiplican con munición suficiente para hacer de la convivencia un campo de batalla que empuje a la princesa a chillar eso de “Por mi hija mato, saco los ojos, me los trago…”. Ya sabéis cómo continúa.

Domingo. Bofetada a mano abierta para el amor propio de Pelayo Díaz. El it boy que planeaba hacerse el agosto impartiendo master class en el Hotel Santo Mauro de Madrid por la módica cantidad de mil quinientos euros por barba, ha visto cómo su proyecto más ambicioso se quedaba en agua de borrajas por falta de alumnos. El ex de David Delfín y actual consorte de una de las cabezas visibles de Vuitton, presumía en sus perfiles de escapada paradisíaca rodeado de top models y ricos internacionales, pero era víctima de mofa en su patria por exceso de ego, falta de escrúpulos para según qué cosas y mucho morro para trotar por estos mundos. “Que hablen bien o mal, pero que hablen”, decía la gran Lola, ¿no?

Lunes. Mientras Ortega Cano abandona la trena por unos días y se deja ver peliteñido, con camisa de leñador y barbilla camino de convertirlo en el primer torero hipster, la heredera del imperio Inditex confirma el divorcio (era un secreto a voces) y ultima los flecos para salvaguardar el montante y dejar contento al jinete avilesino tras intentonas fallidas de reconducir su matrimonio. De una gallega a otra. L. nos comunica vía WhatsApp que nos aparca en Madrid para probar suerte en París. Me pilla por sorpresa y monto una pataleta al otro lado del teléfono, pero tras el soponcio, me alegro por ella y organizo cena-baile-despedida para celebrar sus éxitos por todo lo alto. Estoy seguro de que le irán las cosas bien y ya sueño con visitarla y hacerme selfies con la Torre Eiffel de fondo. Bon voyage, querida. Te echaremos de menos.

21 febrero 2014

DELFÍN Y PELAYO, SE LES ROMPIÓ EL MOSQUETÓN


Y ante la sorpresa de los oyentes, el rumor se hizo noticia a primera hora de la mañana de este jueves en las ondas que capitanea Nuria Roca. David Delfín confirmaba sin cortapisas su ruptura sentimental, que no mercantil, con Pelayo Díaz, su pareja de los últimos tres años. Tras meses de especulaciones en torno a una crisis de las gordas, el malagueño y su chico hacían oídos sordos y aprovechaban su rentrée en la pasarela capitalina para despejar dudas saliendo a saludar al final del desfile agarraditos de la mano como los Victorio & Lucchino de la posmodernidad. La firma de Delfín se reconciliaba así con la Fashion Week después de dar la espantada en la anterior edición, y volvía a reunir a sus adeptos en el front row. Juan Gatti, Alaska, Rossy de Palma o la galerista Topacio Fresh aplaudían la nueva colección de Davidelfin. Una serie de modelitos fieles a su estilo (Bimba incluida) y con la rúbrica de Pelayo estampada en los complementos; bolsos y carteras donde las asas y los tirantes fueron sustituidos por mosquetones. “Tiene que ver con lo que me contagia y con lo que le contagio yo a él” explicaba David entre bambalinas. Mosquetones aparte, el diseñador (44 años) y su alumno aventajado (27) ponen así punto y final a una relación que se iniciaba coincidiendo con la salida de Gorka Postigo del corazón de Delfín. El fotógrafo y excuñado de Bimba Bosé rehacía su vida lejos de la troupe pero no dejaba de colaborar con la marca ni de arrimar el hombro cuando los números rojos les obligaban a sustituir su buque insignia en el centro de Chueca por un pequeño atelier para clientes selectos o varios córner en grandes almacenes. Ahora la historia se repite y el bloguero asturiano se desmarca de su maestro pero no de la sociedad. Entre rumores de un nuevo affaire con el modisto de cabecera de Soraya Sáez de Santamaría (Eduardo Rivera), Díaz Zapico continuará prestando sus servicios a la empresa que fundó el que fue su pareja hasta hace bien poco. El malagueño fecha el desenlace en el día uno de febrero, pero no entra en detalles sobre los posibles motivos ni el paripé promocional que han mantenido de cara a cameos en series de televisión, photocall o compadreo sobre las tablas de Ifema. David y Pelayo compartían trabajo y amor, se dejaban ver con asiduidad junto a sus respectivas familias (Delfín diseñó el vestido de novia de su cuñada por aquel entonces) y adornaban los guateques organizados por Carmen Lomana y compañía, donde compartían mesa y mantel con otras parejas del artisteo que sobrevivió a la Movida; véanse el director Alejandro Amenábar y su novio David o la peletera Elena Benarroch y su prole. Amor no, pero negocios sí. Algo cada vez más habitual en el mundo de la moda. Si no que se lo digan a Dolce & Gabbana. Ya lo dice el refrán (no lo repito por soez).