07 mayo 2015

CLAUDINE, LA CARTERA ATEMPORAL

Crear una cartera atemporal fue el punto de partida de la marca. Así nació Claudine, una firma española que fabrica a mano sin salir de nuestras fronteras y que ha revolucionado el mundo de los complementos. Su alma máter, Laura Pons (Claudine es su segundo nombre en homenaje a su abuela paterna), no es nueva en esto del diseño. Con casi una década de experiencia al lado de nombres consagrados como Antonio Miró o Carmen March, la mallorquina prueba suerte en solitario creando carteras, clutches y bolsos en tejidos nobles como el tweed, el terciopelo o la seda, y los adorna con bordados personalizados a gusto del cliente. La pata de gallo, los motivos geométricos o las lenguas mallorquinas son algunos de sus estampados más célebres. El tuyo siempre está por llegar. Calidad y exclusividad para accesorios que nunca pasan de moda. ¿Os habéis rendido ya a sus encantos? Venta online.
















05 mayo 2015

LOS PANTOJA, LOS PECES Y LOS PANES


Sábado. No siempre todo es lo que parece. Me atrevería a decir que casi nunca. En todo currículo vital suelen almacenarse socavones negros que, en ocasiones, no salen a la luz jamás. Esto es lo que hubiese deseado Nicole Kimpel, pareja hasta el momento de nuestro Antonio, y enemiga íntima de Melanie, la rubia enclenque que conquistó el corazón de los españoles encaramada al cogote del malagueño con ojitos de cordero degollado. Kimpel no luce tan rubia ni tan enclenque, podría ser la antítesis de la actriz: regia, con medidas de top model y erguida como una alta ejecutiva recién salida de Beverly Hills. Volvamos a lo de las apariencias, que casi siempre engañan. Cuenta La Otra Crónica de El Mundo que Kimpel habría hinchado su currículo con destreza frente a los medios y, quién sabe, si también frente al que la propia chica ansía que un día no muy lejano se convierta en su marido. Nicole se presenta como una chica tímida que prefiere permanecer en segundo plano, pero los tabloides ya se hacen eco de que su trayectoria en banca privada y sus éxitos como presentadora de televisión no son más que un fraude al estilo Anna Allen petada de brilli brilli en los Oscar (desaparecida en combate desde que se destapase el pastel). Según su entorno, la holandesa tendría un claro objetivo desde que hace un año intimase con Banderas en Cannes; pasar por el altar e instalarse a todo tren en Hollywood, como habría hecho en otro tiempo su hermana gemela con otro actor. Con Melanie despechada y arrancándose a jirones la tinta china que adornaba su piel, y Doña Ana (la que parió a la estrella malagueña) en contra de la posible boda, Antonio pone buena cara y se centra en su nuevo proyecto, formarse como diseñador en Londres en la misma escuela que despuntó Pelayo Díaz. No haré comparaciones.

Lunes. Regreso de un puente que prometía ser largo, tranquilo y dedicado a finiquitar el novelón que me llevo metiendo entre pecho y espalda un mes. Finalmente, el marcapáginas permaneció petrificado mientras servidor se lanzó al terraceo, a los reencuentros, a las cenas y a los gintonics. La primavera nos echa a perder.

Martes. Mientras medio mundo celebra el nacimiento de Carlota Isabel Diana de Cambridge, la segunda hija de Kate Middleton y Guillermo de Inglaterra, por nuestras tierras el ambiente de bombos se caldea a la velocidad de la luz. Por un lado, Sergio Ramos y Pilar Rubio anuncian vía Twitter y en varias lenguas, por eso de aparentar celebrities internacionales, la feliz noticia de que a finales de año se convertirán de nuevo en papás. La pareja no consigue levantar demasiadas pasiones con su exclusiva, y menos cuando salta el gordo en los programas de televisión y las revistas del colorín, que se dan guantazos a mano abierta por lanzar la noticia. Sí, amigos, ya es oficial, Paquirrín lo ha vuelto a hacer, y su última churri está encinta. Con la matriarca en chirona, la pequeña del alma pasando penurias en Honduras y los dandis Rivera reclamando los trastos de Paquirri a voz en grito, el pinchadiscos del pueblo e Irene Rosales traerán al mundo próximamente al que será el tercer nieto de la tonadillera. Los Pantoja se multiplican como los peces y los panes. Que alguien haga algo.

29 abril 2015

SIN MIEDO DE NO VOLVER A VERSE

“La felicidad es separarse y no tener miedo de no volver a verse”. Así arranca el último libro que me hace trasnochar y así me enfrento de nuevo a la hoja en blanco tras el parón, sin miedo a volver a veros y convencido de que la felicidad va y viene para no hacernos dependientes de ella. En este tiempo he reordenado bártulos y sentimientos cual mi estimada Terelu pero sin cofias a mi merced; he aparcado la capital sin salir trasquilado y con una sonrisa. He vuelto en calidad de turista y la he disfrutado como nunca, con la perspectiva que te da el estar de paso, redescubrir lugares y personas. He almorzado con D. en un sitio único (ella sólo me lleva a sitios únicos), y me he marcado un par de correrías nocturnas con E., S. y cía. A una hora indeterminada de una de esas noches, me topé con la duquesita entregada al cortejo a la luz de la luna. El maromo era anónimo, al menos para mí, pero apuntaba maneras de convertirse en el próximo progre que haga la entrada triunfal en palacio. Palacio, que por otra parte, anda revuelto desde que la gran Cayetana no lidia entre unos y otros. El nuevo duque de Alba ha tomado las riendas del patrimonio y ha reorganizado el organigrama familiar, dejando a algunos hermanos, sobrinos y parientes (según algunas voces de vecindona) con lo puesto en las aceras de la calle Princesa. “Hay sitio para todos”, le soltaba una inocente reportera a pie de semáforo; “No, no lo hay, no se crea”, respondía el noble sin despeinarse. Prueba inequívoca de que no son buenos tiempos para nadie, excepto si te llamas Alfonso y un día no muy lejano ejerciste de funcionario con ínfulas de señorito andaluz. Cambiando de tercio, en este tiempo no hemos tenido oportunidad de debatir en mesa camilla (a lo Encarna) la clausura de la casa de Guadalix y el empalme con la aventura hondureña. De lo primero he de decir que me mantengo en mis trece, aunque me mandéis a la hoguera sin piedad. La Esteban se merecía el podium, y su pueblo así lo ha decidido. Cosas de la vida, a la salida no todo lo que la esperaba era tan rosa como su camiseta de cada gala (Andrea, te quiero). Sus compañeros se habían cebado con su persona/personaje catapultándola una vez más como juguete roto del medio, ese término tan manido y rancio que los adversarios utilizan cuando se quieren autoconvencer de que la princesa está tocada y hundida, que diría Víctor Sandoval (¡Nacho Polo, Nacho Polo!). El Míguel tampoco había estado a la altura en su papel de Rodríguez, y en lugar de guardar ausencia en el adosado de Paracuellos, se habría estado desfogando con enfermeras, doctoras, camareras y las que están por entrar en escena. Un nuevo mazazo para Belén, que sirvió como cebo para su enésima reaparición y que hizo las delicias de la audiencia tras casi tres horas intensivas de sofá con la estrella que nunca termina de apagarse, les pese a muchos. La otra princesa también ha sido noticia. Ah no, perdón, que ya no es princesa, sino Reina, qué lapsus más tonto (prometo que ha sido real). No ha generado titulares importantes más allá de ocupar portadas por su nuevo look. Letizia, o Doña Letizia, como prefiráis, optó por deshacerse de su media melena y presentarse en unos premios organizados por una revista de mujeres, con un corte bob que dio la vuelta al mundo. Su país se volvía a dividir y había opiniones para todos los gustos. Muchos vieron una intención mucho más allá de un cambio capilar; Letizia enterraba a la princesa y daba paso a la Reina que ansiaba ser, y que ya era. Volviendo a mi visita exprés a Madrid, aproveché para conocer de primera mano las propuestas de Mango para el próximo Otoño/Invierno. En una primera planta con vistas al barrio de Chueca, varias estilistas de la firma nos mostraron las colecciones de mujer, caballero, niño y Violeta, la línea que lanzó la sobrina del jefe para mujeres como Vicky Martín Berrocal. O eso supongo al verla ejercer de imagen. Aunque si nos ponemos así, también anuncia Nocilla, ¿no? El caso es que hay que aprovechar las oportunidades y montarse en los trenes de la vida, porque, al contrario que con el metro o el bus urbano, nunca sabes en cuántos minutos pasará el siguiente. Gracias por no bajaros de esta ruta. Una vez más.