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16 diciembre 2015
03 diciembre 2015
LA FORTUNA DE LA ESTEBAN, EN PARADERO DESCONOCIDO
Se
ha hecho de rogar, pero ha irrumpido con fuerza y arrasando con todo. Hablo del
invierno, esa estación puñetera que he estrenado en horizontal, con la ojera
en sepia y el cargamento de antibiótico adornando la mesilla de noche.
Con los radiadores echando humo y la doble manta al cuello, me dispongo a
escribir estas líneas antes de dejarme arrastrar a los barros en los que hace
la croqueta mi estimada Terelu, que semana sí, semana también, ocupa portadas a
propósito de sus propios cebos en prime time.
La pequeña Campos ha vuelto a compartir con todo bicho viviente la
hecatombe personal y profesional que atraviesa desde los años que reinó Carolo,
aquella época dorada en la que se movía entre el wonderbra y el maromo de
turno, en la que las vacas eran muy gordas y las noches de La Moraleja muy
largas, las procesiones de Semana Santa muy rentables y las fiestas de
cumpleaños un bodón gitano. Terelu atraviesa sus horas más bajas y se siente
vieja, fea y gorda (sic.). Tanto, que ni el Camu Camu ni el Halibut miniminizan
sus penas, ésas que ahoga cada noche entre amigas y copas de balón, con chófer a
la puerta y un par de asistentas con la cofia en lo alto que le hacen los
honores cuando decide retirarse a su alcoba de Aravaca. Así transcurren los
días más negros de Terelu y así nos lo cuenta ella misma, mientras su madre
vive su tiempo más feliz y planea mudarse a un adosado con Edmundo, Bigote para
la plebe, en cuanto se deshaga de su patrimonio inmobiliario por el módico
pellizco de unos seis millones de euros. Quién sabe si le caerá algo a la niña
de sus ojos. El ocaso de Terelu se queda en una simple anécdota si hacemos una
comparativa con la situación de su compañera de meriendas. Belén Esteban vuelve
a primera línea de actualidad y los responsables de Mediaset se frotan las
manos para gestionar la bomba que les hará cerrar el año líderes. Una vez más,
la estrella de Belén brilla con fuerza y, lejos de apagarse, rellena la
parrilla televisiva sine die con su última traición, la de su mano derecha,
repre, amo de llaves y amigo del alma, Toño Sanchís. El melenas con pinta de
bonachón y discurso aprendido en Ceac podría ser un lobo con piel de cordero
que comience a cavarse su propia tumba. Los hechos se remiten al pasado verano,
cuando supuestamente y siempre según la versión de la de San Blas, un desajuste
en sus cuentas la llevaron a encargar una auditoría. Reunidos sus jefes,
gestores y abogados, habrían llegado a la conclusión de que Sanchís no sólo
habría movido con torpeza las cuentas de la Esteban, sino que habría metido la
mano en dinerillo, comisiones e intervenciones televisivas a espaldas de su gallina
más productiva. “Yo era el representante y él era el artista”. Así define la
traición la rubia, y así comienza la última tragedia de la temporada, una
historia oscura que se debatirá en los tribunales y que todo el país juzgará
popularmente desde el sillón y a pierna suelta. Suerte, princesa, y al toro.
12 noviembre 2015
EL DÍA QUE VICKY ARRASÓ MAIRENA DEL ALCOR
Posiblemente estéis hasta el moño de la que llaman la boda del año, léase el enlace religioso de Evita González y Cayetano Rivera. Habréis seguido el evento en directo, en diferido y hasta en la doble ración de ¡HOLA!, pero sintiéndolo mucho, no me queda otra que cacarear alrededor del asunto, la actualidad manda repite Ana Blanco hace seis lustros en la cadena pública y con el traje sastre intacto. Pues vamos allá. Cómo empezar a hablar del asunto de marras, siendo vox pópuli entre varieteros que no termino de estar en comunión con esta chica. Digo chica sin ningún ánimo peyorativo, aclaro, vayan las buenas intenciones por delante, que tiempo de perder las formas al estilo Belén Esteban siempre queda de aquí al punto final del texto. Como en los mejores cuentos, huevos a las Clarisas mediante, lucía un sol más propio de agosto que de noviembre en Mairena del Alcor, el pueblo que vio nacer a Eva hace treinta y cinco años, y que a día de hoy cuenta con una avenida que lleva su nombre. Los vecinos se tiraban a las calles borrachos de emoción, jaleaban a la puerta de la casa familiar (“¡No colguéis las fotos eh!” replicaba ella), desafiaban a la docena de polis que custodiaban las inmediaciones de la iglesia y hasta compartían sus sentimientos más íntimos ante los micrófonos de los matinales. El bodón prometía, y más tras la llegada triunfal y puntual (qué adorna una rima), del novio, Cayetano Rivera Ordóñez, segundo hijo de Paquirri y Carmina la divina, ambos contemplando la escena desde allí arriba. Una escena que ella, de fucsia y con porte de primera dama, vivió en sus carnes hace la tira de años en Gijón. En aquel momento, una Blanca Romero envuelta en Karl Lagerfeld de arriba abajo, de derecha a izquierda, juraba amor eterno al pipiolo Ordóñez, con posterior fabada asturiana en el hotel paterno (hoy reconvertido en un geriátrico. Maldita burbuja) y la niña que poco después adoptó como propia de testigo. La misma que en esta ocasión se perdió la fiesta, pero que una madrina de verde esperanza y mantilla en todo lo alto aderezó acompañando a su ya yerno vestido de Armani y con gemelos de Loewe al altar. Un altar al que veinte minutos después, llegaba la gran protagonista de la jornada. Eva no defraudaba, y arrastraba escalera arriba con garbo un vestido firmado por Pronovias, regalo de la casa (prendedor cedido por Suárez con doscientos cincuenta diamantes, pendientes valorados en dos mil euros y manicura de mujer fatal para más datos), que, las cosas como son, le sentaba como anillo al dedo. La moza tiene sonrisa inmaculada y conserva las medidas que la coronaron como la más bella del reino sevillano. Ese día se comenzaba a escribir la historia de la que ya ejerce de señora de Rivera, Eva González, modelo ocasional, presentadora en ciernes, imagen publicitaria y carácter de agárrate y no te menees, donde los haya. El temperamento de la sevillana es de sobra conocido y el perfil de sus conquistas son la mejor prueba de ello. Arturo Valls, Iker Casillas o Cayetano son los nombres propios oficiales que han compartido lecho con González, los dos últimos con un perfil bastante similar; hombres introvertidos, abnegados, sumisos y con capacidad de sacrificio y de delegar en su bella dama. Nada que objetar, fuera machismos y clichés patrios, ¡faltaría más! Pero a pesar de resultar maravillosa a la par que sobreactuada, no termino de creerme la carcajada a doble premolar que regala Eva cada vez que ve un flash cerca. Choca, y bastante, el morro torcido que luce como nadie en aeropuertos, tiendas de decoración o el mismísimo interior de su coche en pleno atasco camino a Masterchef. Me
estoy yendo por las ramas, lo sé, y no trato de convencer a nadie de que Evita no es el alma cándida que desearía este país. Vuelvo al paseíllo, y repaso los invitados y crímenes estilísticos de algunos. De azul esplendoroso se salvó de la quema María José Suárez, la única de la cuchipandi que salió airosa con un modelito firmado por ella misma. ¡Si es que esta chica es una monada! Doy fe, yo la venero desde que le dio sentido a la Noche de Fiesta de José Luis Moreno. El resto de amigas, pobrecillas mías, acudieron llenas de ilusión, y eso es lo que cuenta, no se puede acertar siempre, y menos en medio de un pueblo reconvertido en el set de rodaje de Amar en Tiempos Revueltos. Elenita Tablada (¡angelito!), Priscila de Gustin, Raquel Rodríguez, Elisabeth Reyes, Raquel Revuelta y demás ninis de las pasarelas, lucieron palmito, que lo tienen, y lo dieron todo: lágrima en iglesia, selfie con el rabo de toro en el plato y reggaeton a ritmo de Paquirrín en su versión Dj. pasada la madrugada. Más allá de misses, amigas íntimas y compañeras de faenas, tampoco destacaron para bien Vanessa Martín, Pastora Soler, ni Lourdes Montes, cuñada, abogada, diseñadora y esposa a la vieja usanza de Fran Rivera, el hermano mayor, de los Rivera y de toda cofradía que se precie. Como no sólo de mal gusto, encajes, estolas, tocados imposible, rasos carnavalescos y pestañas abanico vive el hombre, apareció a medio día el cisne blanco, Paloma Cuevas, soberbia elegancia y puesta en escena. Lo hacía tres o cuatro pasitos por detrás de esas dos hermanas pegadas a un macetero de dos por dos y con los hialurónicos a punto de arrasar con Mairena del Alcor. Hablo de las Martín Berrocal, Vicky y Rocío, con la primera a la cabeza, y petada de volúmenes hasta el infinito y más allá. Vicky es una mujer excesiva toda ella, vive estancada en el más es más, y así opera desde el día que facturó con el Cordobés. Qué sería de una boda, un bautizo, una Comunión o una caseta en la Feria de Abril sin su impagable presencia. ¡Vivan los novios y viva esa gran mujer que lo mismo diseña vasos de Nocilla que gestiona la Sepulvedana!
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30 octubre 2015
MAKOKE, PRIMARK Y LA CIRUGÍA LOW COST
Viernes.
Después de seis
meses de retiro, pongo un pie en Madrid y redescubro la gran ciudad a lo Paco
Martínez Soria. Me revuelvo con algunos cambios: mi chigre de la esquina es una
tienda de comida ecológica, mi frutería una peluquería china, y el garito donde
una vez fui víctima de una sesión de radiofrecuencia que me dejó un desnivel
importante entre el pómulo derecho y el izquierdo ahora organiza reuniones para
captar a nuevos Testigos de Jehová. Es lo que viene siendo Madrid, un epicentro
de oportunidades que lo mismo te da una torta a dos manos cuando llegas, que te
pellizca y se resiste a que te largues cuando se apagan las luces de la fiesta
y ya nadie te saca a bailar. Madrid engancha y la OMS debería costear un par
de BlaBlaCar al año que incluyan
paseo por la Gran Vía, habitación con baño y tarifa plana de mojitos en
Malasaña. En este regreso al pasado más reciente, me reafirmo en que los
pitillos están causando estragos (los pantalones, no los canutos, que también),
y lo que te rondaré morena. La moda hipster (subcultura absurda donde las haya)
de me sobran tres tallas arriba y me faltan abajo siguen instaladas en la zona
comercial y en parte de la periferia. Mi propia madre, que es una visionaria,
ya relaciona el petazo de los
vaqueros con la infertilidad de los jóvenes españoles. Ahí lo dejo, quizá no
sea ninguna tontería. El caso es que, pitillo arriba, pitillo abajo, en este
momento no eres absolutamente ni el tato, más bien un mindundi, si no cargas
media docena de bolsas de Primark en cada mano mientras miras al infinito de
Fuencarral y agitas el tupé perfectamente organizado con premeditación,
nocturnidad y alevosía. Ya que he metido la puntita, allá voy. Sí, señores,
aquí el que les habla ha sido uno de los que desafió a la gravedad y se jugó el
tipo por corretear en el huevillo de oro del mítico número 32 del Grupo Prisa.
El mismo que un día curró día y noche en el mismo edificio y juró que nunca
volvería a sufrir agorafobia por hacerse con un trapo low cost, pecó como el
resto de los mortales y se metió hasta la cocina bolsa al hombro. La
experiencia ni fu ni fa, un recorrido entre morralla, morralla y más morralla,
en el que si los astros se alinean, puedes toparte con la prenda estrella de la
colección, y ya si tu talla está disponible, para qué queremos más, ¡es tu día
de suerte! ¡tu mes! ¡tu año, qué coño! Paso por caja número 8 y cuando abandono
el local, me arrastro hasta la primera cervecería de turno para coger aire,
zamparme un ansiolítico y repasar la broma que ya me han cargado a la cuenta.
Uno que es un pelín masoca, va y decide leer opiniones, artículos y foros
acerca del boom #primanía que causa
furor, ataques de ansiedad y tirones de pelos entre gran parte de la sociedad.
Me encuentro generalmente con topicazos que nos remontan a niños de Bangladesh
cosiendo en condiciones infrahumanas y en los que fomentamos esa basura. Al
otro lado, otros barren para casa y se excusan en que nuestra propia sociedad
nos ha empujado a consumir ese tipo de producto y caer rendido a una oferta a
la que no nos podemos resistir, casi siempre, porque no nos queda otra y la
cartera manda. Conclusión: quien esté libre de pecado, que tire la primera
piedra. El mundo no lo manejamos los que nos dejamos el sueldo en un Zara, un
H&M o un Caprabo.
Sábado.
Pasadas las doce,
me esperan en mesa redonda E., JK., y toda la comitiva. Con los besos
repartidos y el “Cuánto tiempo sin verte”
correspondiente, surge el tema de la noche: los retoques estéticos. Podría
haber fluido porque sí o haber sido una simple consecuencia del gintonic, pero
había una razón de peso. No una, sino varias. JK., muy a su pesar de que yo lo esté vomitando en esta humilde
columna, había pasado por boxes y tal acontecimiento no se podía pasar por
alto. Hablamos unos encima de otros, preguntamos, debatimos varios decibelios
por encima de la música, y terminamos echando mano a la carne. Que si un
abroche de orejas por aquí, que si una nariz chata por allá… El momento cumbre
de la jornada llegó cuando JK., sin
despeinarse, soltó por esa boquita que Dios le dio y un futuro cirujano
plástico le rematará: “La técnica que más
se utiliza ahora mismo en mi país es la de ponernos los ojos como los tuyos, por ejemplo. Será lo
próximo que haga”. Atónito respondo: “¿Los
ojos cómo? ¿Redondos, quieres decir?”. “Noooo,
hombre, claritos. Te hacen un trasplante
de córnea y eliges el azul que más te guste”. Las carcajadas resonaron
sobre los bafles y decidimos irnos con la música a otra parte.
Miércoles.
Ya en casa, me
pongo al día con la colada, los correos sin responder y la compra semanal.
Entre medias, enciendo la televisión y echo un vistazo a las revistas del
colorín. Nada reseñable, ni en un sitio ni en el otro. Preysler más planchada
de lo habitual confesando que ya planea boda (y van cuatro) con el Nobel degollado; Pedroche y el chef de la cresta casándose en el trastero de su casa en
zapatillas, vaqueros y con la exclusiva pactada previamente, y un nuevo
elemento en el universo Sálvame, un animalillo al que despellejar y echar a los
gatos de Karmele convertido en fiambre. Hablo de Makoke, ese mujerón que habla
poco y mal pero que luce pierna como nadie. La bendita ha fichado por el
programa para cubrir la enésima baja de su chico (ella le llama marido), léase
Matamoros (Coto no, el otro). La chica, menos rubia que antaño, pero con la
misma comprensión oral que cuando removía bolas en el Telecupón de Carmen
Sevilla, aguantó estoicamente a la banda de enfrente, cargada hasta las cejas
de cañones y repartiendo a diestro y siniestro sin piedad. Encabezando el eje
del mal al que hasta hace bien poco también pertenecía Matamoros, estaba Mila
Ximénez, la señora que mata moscas a cañonazos y que lo mismo compartía mesa y
mantel con la susodicha, que se desgañita ahora como si no hubiera un mañana
defendiendo máximas del tipo: “Eres
cortita. Eres una sinvergüenza. Eres muy chula. No trabajas desde que terminó el Telecupón. Eres la mano que mece la
cuna”. Y así, en el fragor de la batalla, la Esteban entró en acción, el
director intervino para azuzar más si cabe y la mismísima Sor Ángela de la Cruz
(alias Terelu) sentenció con deje andaluz: “Makoke,
hija, a mí no me convences, y eso que eres amiga mía”. A perro flaco, todo
son pulgas, dicen. Suerte, guapa. Te va a hacer falta.
21 octubre 2015
TINDER ACABÓ CON EL AMOR Y ´TCMS´ CON EL ´DELUXE´
Sábado.
“Necesito airearme un
poco. Este finde me planto ahí”. Dicho y hecho. C. y su macuto entraron por la puerta como un elefante en una
cacharrería y con la ilusión de una novata. Al observarla detenidamente,
entendí que lo de airearse era una necesidad de primer orden en este momento en
el que se mueve entre libros y cortejos de biblioteca. Le hice los honores e
improvisé una burger party a lo
Alaska y Mario, pero con menos rosa y sin cámaras de televisión en el cogote. K. y A.
se unieron a la causa y le hicieron un traje importante al sector masculino de
la población. En mi propia cocina presencié la conversación de tres mujeres con
poco en común a priori, y con historias sentimentales muy paralelas. Apuré los
postres y di paso al primer gintonic
de la noche. Las lenguas se soltaron y la barra libre derivó en confidencias,
carcajadas y pocas conclusiones excepto lo jodido
(con perdón) que está el mercado. Con la pestaña en su sitio, tiramos millas
hacia el primer garito y bajamos los hidratos a ritmo de Ricky Martin.
Domingo.
Cae en mis manos
un artículo titulado “Cómo Tinder acabó
con el amor” y recuerdo alguna frase suelta de la noche anterior. Recoge el
texto varios testimonios de sociólogos, expertos en la materia y jóvenes que
han tenido citas con desconocidos a través de una app. Las opiniones están divididas. Mientras unos apuntan que estas
aplicaciones forman parte de una nueva manera de entablar relaciones personales
en estos tiempos, hay quien está seguro de que no hace más que complicar la
historia. “Nunca fue tan fácil ligar y nunca más difícil encontrar el amor
verdadero. El exceso de oferta engancha a muchos en un bucle de ligoteo a la
caza de la pareja ideal… que jamás llega”, concluye el artículo. Al final va a
ser verdad que la tecnología se lo ha cargado todo. Siempre nos quedarán las
letras de Alborán o los aparatos a pilas.
Lunes.
Centrándome en
relaciones al uso, leo por encima la ruptura/reconciliación/desmentido que
corre esta semana por las televisiones. Hablo de Malú y Gonzalito Miró. Y ahora
diréis, ¿y a quién le importa? Vale, pues es verdad, posiblemente a nadie, pero
es lo que hay. El caso es que estos dos juegan al despiste desde el principio y
eso da un poco de miga a algo que, en mi opinión, tiene menos futuro que las
extensiones de Belén Esteban. La cantante y el eterno galán protagonizan una
historia de amor sospechosa, rara y aburrida. Quizá porque ambos reúnen estas características,
y ahí resida el secreto del flechazo. Con lo bien que estabas en palacio,
Gonzalito de mi alma, haciendo las delicias de la duquesita. Snif, snif.
Martes.
Después de darle
muchas vueltas, ha llegado el momento: estreno compañera de piso. He movido
Roma con Santiago, pero estoy satisfecho con la elección. Es cincuentona pero
conserva la talla de antaño, su divorcio ha ocupado titulares en todo el mundo,
es una amante de la moda y en otra vida ya nos hemos topado. El reencuentro ha
resultado maravilloso y la convivencia va como la seda. Come poco, es limpita y
a veces me quedo en trance al contemplar sus perfectos rasgos de transexual
latina. Es Barbie y dormirá sobre mis libros de cabecera de hoy en adelante.
Miércoles.
Los viernes Deluxe están en la cuerda floja y los
responsables del entramado Sálvame echan los restos para sacar a flote el
programa que lideró hasta hace bien poco. Podrían tirar de una Bordiú que
cotiza a la baja y siempre adorna, o de una gran estrella que repase sus
vivencias y ponga contra las cuerdas a alguna antigua compañera de profesión,
pero no. Los telecinqueros tienen
claro lo que vende, y se han puesto manos a la obra. De los creadores del
supuesto cubanito con el que desfogó Lydia Lozano en un baño de La Habana,
llega el primer novio de la Esteban, un tal Juan Carlos que estaba tranquilito
en San Blas, y que los propios jefes de la rubia sacarán del barrio para
sentarlo en el sillón de los horrores a cambio de parné, asegurándose así el belenazo y la resaca del lío de marras,
máquina de la verdad incluida. En tiempos de guerra, cualquier trinchera es
buena. Pues eso.
09 octubre 2015
DE CARRIE BRADSHAW A MILA XIMÉNEZ
Martes.
Una semana
después de campar a nuestras anchas en un cine de algún lugar indeterminado, C. y servidor tiramos de videoclub y de
sofá para una sesión intensiva de cine. Como de dramón andamos sobrados, nos
decantamos por Sexo en Nueva York versión película; la uno, la dos, y porque la
tres aún no se ha parido, que si no también. Lo que esperábamos que fuese un
paseíllo por las nubes encima de unos buenos Manolos, termina siendo una
tragicomedia en la que, por aperecer, apareció hasta el espíritu de Penélope
(el cuerpo también), en forma de cameo. Papeles de relleno aparte, la historia
de las cuatro neoyorkinas llevada a la gran pantalla demuestra que más allá del
lujo elevado a la máxima potencia, de la frivolidad con la que operan y de su
particular visión del amor, el sexo y el éxito, todos y cada uno de los
mensajes que lanzan, arañan el corazón y alertan al sistema. No se me ha ido la
cabeza, vaya por delante, pero creo firmemente (que diría Susanna Griso) que
cualquier ser humano con una experiencia vital entre mediocre y estándar, ha
sufrido en sus carnes las inquietudes, los miedos y las decepciones que,
envueltas en Vuittones maravillosos,
padecen Carrie y sus amigas.
Miércoles.
De un pelín menos
de glamour se cubrió la Gran Vía madrileña anoche. Podría tratarse de un
cumpleaños más de María Zurita, la única española que celebra los cuarenta
varias veces al año, pero nada más lejos de la realidad. La protagonista de la
noche no es otra que Mila Ximénez, esa señora que un día se hizo llamar de
Santana y que, por obra y gracia de la crisis, nos regala cada tarde la mejor
versión de sí misma. Mila tiene una verborrea que engancha, conecta con el
espectador a golpe de escupir sin piedad al primero que pasa, y ha nacido con
el don de darle la vuelta a la tortilla en beneficio propio cuando se le
antoja. La sevillana puede pasar de llamarte cariño y ponerte ojitos, a
declararte la guerra en cuestión de minutos y tacharte de perra judía porque le
sale del mismísimo. Volviendo a la convocatoria, la Ximénez ejercía esta vez de
imagen de una línea de cosméticos. Sí, sí, como os lo cuento. Como una Preysler
más de la vida, Mila abrió y cerró el Museo Chicote para marcarse un
flamenquito con su séquito de amigos, compis de plató y enemigos de ocasión.
Por allí se dejaron ver Terelu y su caftán, Raquel Bollo (empresaria de moda),
el Padre Ángel (una fiesta no es lo mismo sin él), y la mismísima Rociíto,
Rocío Carrasco de un tiempo a esta parte. La hija de la más Grande se dio una
ducha, y con lo puesto, se presentó en el photocall
y estrujó a la gurú de la crema emocional (sic.). Envuelta en polémicas
familiares, planeando una boda a la que no parece que asista ni el tato de su
sangre, y devuelta al desempleo sin prestación como tantos, Rociíto se entregó
a la juerga y dejó de lado el currículum televisivo de su nueva mejor amiga. La
misma que ha protagonizado a media tarde recreaciones tan célebres como los gallos
de Chayo, las bajas pasiones de Amador o la forma en que su hermano Josefer
hacía de vientre sobre los visones de la Jurado. Ahora, que alguien me lo
explique.
Jueves.
No corre mejor
suerte con los volantes la Pantoja, esa tonadillera que ya sólo canta en el
patio de prisión y a la que se le presenta un horizonte más negro fuera que
dentro de chirona. Coincidiendo con su tercer permiso penitenciario y cerca de
obtener el tercer grado, Isabel prepara el pollo a la Pantoja con un percal
familiar sin visos de mejora. Mientras su hijo dj. agoniza mediáticamente por los platós cubriéndose de gloria y
con su última churri encinta, la pequeña Chabelita monta un circo y le crecen
los enanos. Y no hablo de Sema, que terminará siendo el menos tóxico del clan
pantojil, sino de la arequipeña que entra en escena en calidad de supuesta
madre biológica de Andrea Celeste, María Isabel cuando pasó a manos de Pantoja.
El tsunami peruano se ha convertido en un conflicto internacional y amenaza con
arrasar Cantora dejando varios cadáveres por el camino. Lo de Falcon Crest era
cosa de niños, creedme.
06 octubre 2015
ÚLTIMO VERANO DE JUVENTUD
Viernes. “Último
verano de juventud”. Así titula Jorgejá su segunda novela (¿?), y así se
explaya uno en las fiestas patronales por si resulta ser ídem. El último verano
de J.J. me lo zampo de cabo a rabo, la segunda entrega de una historia autobiográfica
con pinceladas de ficción, que no termina de convencer a la crítica, pero que
tiene su punto. La incursión del rey del cortijo en artes varias, va más allá
de firmar un libro de vivencias, pasados oscuros y viejos éxitos que cualquier
vedette de cuarta publica justo después de caer en el olvido del último
españolito de a pie. Lo de Vázquez lo catalogan algunos expertos como un exceso
de ego, lo que viene siendo un porrón de complejos que uno intenta minimizar al
compartirlos y fomentar la risotada en torno a ellos. Una contradicción pura y
dura, que cobra sentido cuando avanzas capítulos y empatizas con su forma de
vivir la noche, sus limitaciones para establecer relaciones personales y su
particular infierno cuando se apagan los focos. Dos libros, una escuela de
canto, un taller de presentadores y una obra de teatro protagonizada por él
mismo que ya gira por España al rebufo de Rosa Benito y su polluela. Se hace el
silencio y mi madre sentencia: “A otros
les da por abrir discotecas”. Amén.
Sábado. Del chute novelesco me traslado al
patio de butacas de un cine de las afueras. Convenzo con malas artes a C. para que me acompañe a ver “ma ma”, lo último de Penélope Cruz en
estas tierras. Después de seis años alejada del cine español, la niña mimada de
Almodóvar lo da todo a las órdenes de Julio Medem a la espera de que el público
se rinda a sus pies. De momento, C. y
yo somos los únicos que habitamos la sala, así que mascamos chucherías a dos
carrillos, compartimos impresiones en voz alta y colocamos las piernas en alto.
El drama de Medem arranca con fuerza, como el de Jorge, pero pierde fuelle a
medida que las escenas se van sucediendo, dejándote un sabor de boca amargo y
la frustración de no haber sido capaz de agarrar el kleenex en ningún momento de la película. Podría echarle el camión
de la basura a Pe, pero qué necesidad. Su capacidad para emocionar es tan
sospechosa como su romance con aquel bigardo de la cienciología.
Domingo. Ejerzo de anfitrión y preparo la cena
para A. Le hago los honores a la
invitada y hasta enciendo una vela aromática al lado de la pizza congelada y la
ensalada de bolsa. Dios no me ha llevado por el caminito de la buena cocina,
pero A. me aprecia y se deshace en
elogios sobre mi destreza con el resto de tareas domésticas. Terminados los
postres y con los platos a remojo, decidimos pasar por boxes y lanzarnos a las
calles. Con las dos camas vacías de María Jiménez de fondo, A. pronuncia unas palabras desoladoras
frente al espejo de mano: “Me veo fea,
vieja y con cara de pobre”. Trago
saliva y no me pronuncio, pero ella se consuela sola: “No hay nada que no solucione
un buen tacón”. Y así fue, como en los viejos tiempos.
Lunes. Me muevo entre resacas, prensa
atrasada y cambio de armario. No soy yo de esos que bajan al trastero las
hawaianas y suben los plumas, pero me hace ilusión tirar el armario abajo a dos
manos y redoblar una a una las prendas de invierno. Un toc como otro cualquiera
con el que convivo sin problemas y que me mantiene ocupado toda la tarde. Para
hacerlo más ameno, tiro de Google y me empapo alguna actuación de Tu Cara Me Suena. El formato que arrasa
los viernes y que mantiene en vilo a los Paquirrines
y Chabelitas de enfrente, cuenta con Falete en sus filas. Más allá de
caballitos de mar, uñas de porcelana y actores de cine para adultos, he de
recalcar que Falete es un artista de primera fila, y que confío en que su
carrera retorne en lo que se merece, volver a ser lo que quizá nunca se ha
creído ni él mismo; un grande.
22 septiembre 2015
TODOS SOMOS TERELU, Y LO SABES
“Terelu atraviesa una
decadencia profesional, personal y física. Todos somos Terelu”. Así reza el último WhatsApp que
conservo de estos meses de asueto que me he marcado para reencontrarme conmigo
mismo, que dirían las viejas glorias del destape para justificar un parón en seco
por falta de ofertas. Un servidor, que está a medio camino entre lo de vieja y
lo de gloria, continúa dándole vueltas a la situación de Terelu y busca
respuestas en voz baja. Volviendo a la primera persona del singular antes de
que se me echen encima los puristas del léxico, hago examen de conciencia en
cuanto al grado de responsabilidad que tenemos algunos del descenso a los
infiernos de esta gran mujer. Va a ser verdad que el éxito ajeno no
acostumbramos a celebrarlo, pero la miseria nos sirve para regodearnos y
terminar de pisotear esa colilla que se resiste a apagarse. Quizá tengamos que
remontarnos a esta teoría tan manida (me da por el saco esta palabreja, me
buscaré un sinónimo), para alcanzar a comprender (coletilla registrada por la
Campos), cómo hemos llegado a esta situación. Y digo hemos con la boca llena y convencido de que todos hemos aunado
fuerzas para darle el último empujón al borde del precipicio a la estrella en
ciernes, a la eterna promesa de los medios, a la hija pródiga, al mito erótico
de todo camionero en ruta, al icono de estilo que marcó una época, a una dama
hecha a sí misma delante y detrás de las cámaras, a alguien que barre en
audiencia a la par que es detestada en las cocinas de todo el país, un país que
se le lanza al cardado sin piedad y termina haciendo el pino puente en el
generoso canalillo de la pequeña gran heredera. Suelto toda esta sarta de
paridas porque confío en que todos y cada uno de nosotros hemos sido, somos y
seremos Terelu en alguna ocasión. Forma parte de la vida y del vaivén al que
estamos sometidos en este viaje. El verdadero problema surge cuando a la crisis
profesional se une la sentimental, las carnes dejan de acompañar y millones de
espectadores son testigos de cómo haces la croqueta en el fango en hora punta.
Desde aquí animo a esta chica a reinventarse, recuperar la soberbia perdida y
lanzarse a las pistas de la capital sin miramientos, sin miedos y envasada al
vacío como si no hubiera un mañana. Recuperada en ese sentido, el resto vendrá
rodado; las productoras se desharán de la cacatúa de la lengua larga y la falda
corta, y los empresarios venidos a menos le echarán la caña de nuevo y se
asomarán al balcón de Semana Santa para la foto. Si mis consejos decide
pasárselos por el qué tiempo tan feliz, le recomiendo encomendarse a profesionales
de la causa, señoras que no bajan la guardia y salen airosas de las trincheras
una y otra vez; véanse Eugenia la duquesita, Preysler, Martita Sánchez o la
mismísima Pantoja, que baila por sevillanas en Alcalá de Guadaíra con el mismo
ímpetu que Rajoy hacía la conga estos días en la boda gay de la derecha. Ánimo
y al toro, querida. No olvides que piojos con menos clase han resucitado.
14 julio 2015
12 junio 2015
PREYSLER VS. PANTOJA, DIENTES DIENTES
Son
tiempos de comunicarnos por WhatsApp, de hacer la compra desde el metro y de
pillar cacho con un selfie en paños menores. Es el mundo al revés para casi
todo. Las reinas de corazones siguen siendo las mismas y ninguna it girl de medio pelo termina de
conseguir bajarlas del pódium. Hablo de las dos Isabeles, Preysler y Pantoja, number one sempiternas del cuché e
historia viva de esta España tan nuestra y tan baja de defensas últimamente. En
la pretemporada de tetillas al sol, posados-pactados, bodas, bautizos y
comuniones varias, sólo ellas se llevan la palma. Por distintos motivos, pero
en la picota una vez más, y lo que te rondaré, morena. Pantoja, de profesión
tonadillera y matriarca de ninis, reunía a todos los medios de comunicación y
era jaleada cual concierto en Sudamérica al hacer el primer paseíllo en
libertad. Tras seis meses con la coleta a la sombra, Maribel se marcaba un
dientes dientes con todas las de la ley, nunca mejor dicho. Cabeza erguida,
look rojiblanco y bandolera customizada por ella misma en un taller de costura
de Alcalá de Guadaíra, la cantante lanzaba besos al aire y dejaba patente, por
si había alguna duda en el aire, y matando los rumores de aquella esquina, que
queda Pantoja para dar y tomar, que sale reforzada, con unos kilos de más y convencida
de que su condena no es más que el caro precio de la fama. Al otro lado de la
península, y envuelto en papel dorado, salía a la luz el penúltimo bombazo de
la Preysler. Nueve meses después de despedir a su tercer marido, la filipina
ocupaba su portada de cabecera junto a su nuevo amigo especial. La noticia daba
la vuelta al mundo y Preysler-Vargas Llosa se convertían en cuestión de minutos
en la pareja más comentada del momento. El entorno de Isabel cerraba filas al
tiempo que la aún esposa del Nobel hacía llegar un comunicado en el que,
hablando en plata, se deducía un “¿Pero
qué invento es esto?”, que diría Sarita Montiel a pie de juzgado y con el
cubano al hombro. Cuenta la consorte en primera persona que su matrimonio va
viento en popa, y que recientemente celebraron por todo lo alto sus bodas de
oro. Un jarro de agua fría para Preysler, que teje la telaraña de este folletín
en el salón de Puerta de Hierro a la espera de que pase la tormenta. Esto no es
nuevo para ella; todas sus relaciones han sido cuestionadas, su reputación
vapuleada y su imagen en el show bussiness
reforzada. El Ferrero secreto de
Isabel es un misterio, y lo continuará siendo, si el ¡HOLA! quiere, por los
siglos de los siglos. Y amén.
21 mayo 2015
TERELU, LA ÚLTIMA QUE NOS HAN COLADO
Miércoles, las cinco y siete minutos. Contemplo llover como si no hubiera un mañana mientras me pongo un café solo con doble de azúcar y me encomiendo a lo último de Alejandro Sanz vía Spotify. Así podría comenzar la columna de Carme Chaparro en Yo Dona, pero va a ser que no. Arriesgándome a que algunos me mandéis a la papelera de reciclaje sin posibilidad de retorno, me veo en la obligación de reflexionar sobre los últimos avatares de Belén Esteban. Por primera vez desde que apareciese en nuestras vidas para quedarse, la tía me tiene descolocado. Entiendo eso de que tenga el guapo subido al quitarse unos cuantos kilos (eso dice ella), pero cuando se explaya sobre su vida sexual me corta el rollo. La princesa conservadora, tirando a jurásica en esto de las bajas pasiones, ha mutado en una Olvido Hormigos de discoteca, su gran adversaria. Y si no que alguien me explique a qué vienen sus últimas declaraciones a propósito de su nuevo estado civil. Soltera sin visos de reconciliación con el Míguel, pero compartiendo colchón cuando el hambre aprieta, como hizo también, según sus propias palabras, en los tiempos de Dani Dj. o Fran Álvarez. La misma que hace dos telediarios agarraba el bolso y se iba del plató cuando Jorgejá hacía alguna mención a sus artes amatorias, ahora se encumbra como la princesa de los camioneros de España y cambia el “Por mi hija, mato”, por el “Este cuerpo tiene mucho que dar y que recibir”. De las contradicciones de Belén a la buena nueva que anuncia una de sus vecinas de San Blas. Hablo de Sofía Mazagatos, integrante de la cuchipandi de la Mariví y la Tina antes de retornar en miss y codearse con señores mayores de cuestionable sex-appeal. Metida a mayorista de naranjas valencianas y sin pareja conocida, la del candelabro anuncia embarazo en solitario y promete proverbios que pasarán a los anales del colorín cuando se celebre el alumbramiento y empuje el carrito por el barrio de Salamanca a la vera de Chelito García Cortés. No tan rebosante de felicidad parece que esté mi estimada Terelu, a la que atribuyen una nueva ruptura sentimental con el último que asomó el cogote al balcón de Semana Santa. Las Campos son clásicas en eso. Oficializan sus relaciones mientras pasa la Virgen de la Candelaria, y luego se deshacen del sujeto sin dejar pruebas y en silencio. De momento, ella desmiente la información en Twitter, pero teniendo en cuenta su poco feeling con la publicación, podría tratarse de un azote a mano abierta al director de la revista, con su correspondiente versión de los hechos en su programa. Habrá que esperar. Yo, por si acaso, mato el tiempo tragándome las aventuras de Carrie Bradshaw y termino haciendo uso de mi vena consumista a través de Internet. Lo de las compras online es la última que nos han colado. Llenamos el carrito y esperamos pacientemente a recibir al mensajero de turno. Cuando llega el momento de abrir el paquete, estamos tan embobados que se nos olvida completamente que ya nos lo han descontado de la cuenta. Hay que ser idiotas. Buena tarde, y suerte a los eurovisivos (…).
07 mayo 2015
CLAUDINE, LA CARTERA ATEMPORAL
Crear
una cartera atemporal fue el punto de partida de la marca. Así nació Claudine, una firma española que
fabrica a mano sin salir de nuestras fronteras y que ha revolucionado el mundo
de los complementos. Su alma máter, Laura
Pons (Claudine es su segundo nombre en homenaje a su abuela paterna), no es
nueva en esto del diseño. Con casi una década de experiencia al lado de nombres
consagrados como Antonio Miró o Carmen
March, la mallorquina prueba suerte en solitario creando carteras, clutches y bolsos en tejidos nobles
como el tweed, el terciopelo o la seda, y los adorna con bordados
personalizados a gusto del cliente. La pata de gallo, los motivos geométricos o
las lenguas mallorquinas son algunos de sus estampados más célebres. El tuyo
siempre está por llegar. Calidad y exclusividad para accesorios que nunca pasan
de moda. ¿Os habéis rendido ya a sus encantos? Venta online.
05 mayo 2015
LOS PANTOJA, LOS PECES Y LOS PANES
Sábado. No siempre todo es lo que parece. Me
atrevería a decir que casi nunca. En todo currículo vital suelen almacenarse socavones
negros que, en ocasiones, no salen a la luz jamás. Esto es lo que hubiese
deseado Nicole Kimpel, pareja hasta el momento de nuestro Antonio, y enemiga
íntima de Melanie, la rubia enclenque que conquistó el corazón de los españoles
encaramada al cogote del malagueño con ojitos de cordero degollado. Kimpel no
luce tan rubia ni tan enclenque, podría ser la antítesis de la actriz: regia,
con medidas de top model y erguida como una alta ejecutiva recién salida de
Beverly Hills. Volvamos a lo de las apariencias, que casi siempre engañan.
Cuenta La Otra Crónica de El Mundo
que Kimpel habría hinchado su currículo con destreza frente a los medios y,
quién sabe, si también frente al que la propia chica ansía que un día no muy
lejano se convierta en su marido. Nicole se presenta como una chica tímida que
prefiere permanecer en segundo plano, pero los tabloides ya se hacen eco de que
su trayectoria en banca privada y sus éxitos como presentadora de televisión no
son más que un fraude al estilo Anna Allen petada de brilli brilli en los Oscar (desaparecida en combate desde que se
destapase el pastel). Según su entorno, la holandesa tendría un claro objetivo
desde que hace un año intimase con Banderas en Cannes; pasar por el altar e
instalarse a todo tren en Hollywood, como habría hecho en otro tiempo su
hermana gemela con otro actor. Con Melanie despechada y arrancándose a jirones
la tinta china que adornaba su piel, y Doña Ana (la que parió a la estrella
malagueña) en contra de la posible boda, Antonio pone buena cara y se centra en
su nuevo proyecto, formarse como diseñador en Londres en la misma escuela que
despuntó Pelayo Díaz. No haré comparaciones.
Lunes. Regreso de un puente que prometía ser
largo, tranquilo y dedicado a finiquitar el novelón que me llevo metiendo entre
pecho y espalda un mes. Finalmente, el marcapáginas permaneció petrificado
mientras servidor se lanzó al terraceo, a los reencuentros, a las cenas y a los
gintonics. La primavera nos echa a perder.
Martes. Mientras medio mundo celebra el
nacimiento de Carlota Isabel Diana de Cambridge, la segunda hija de Kate
Middleton y Guillermo de Inglaterra, por nuestras tierras el ambiente de bombos
se caldea a la velocidad de la luz. Por un lado, Sergio Ramos y Pilar Rubio
anuncian vía Twitter y en varias lenguas, por eso de aparentar celebrities
internacionales, la feliz noticia de que a finales de año se convertirán de
nuevo en papás. La pareja no consigue levantar demasiadas pasiones con su exclusiva,
y menos cuando salta el gordo en los programas de televisión y las revistas del
colorín, que se dan guantazos a mano abierta por lanzar la noticia. Sí, amigos,
ya es oficial, Paquirrín lo ha vuelto a hacer, y su última churri está encinta.
Con la matriarca en chirona, la pequeña del alma pasando penurias en Honduras y
los dandis Rivera reclamando los trastos de Paquirri a voz en grito, el pinchadiscos del
pueblo e Irene Rosales traerán al mundo próximamente al que será el tercer
nieto de la tonadillera. Los Pantoja se multiplican como los peces y los panes.
Que alguien haga algo.
29 abril 2015
SIN MIEDO DE NO VOLVER A VERSE
“La felicidad es
separarse y no tener miedo de no volver a verse”. Así arranca el último libro que me
hace trasnochar y así me enfrento de nuevo a la hoja en blanco tras el parón,
sin miedo a volver a veros y convencido de que la felicidad va y viene para no
hacernos dependientes de ella. En este tiempo he reordenado bártulos y
sentimientos cual mi estimada Terelu pero sin cofias a mi merced; he aparcado
la capital sin salir trasquilado y con una sonrisa. He vuelto en calidad de
turista y la he disfrutado como nunca, con la perspectiva que te da el estar de
paso, redescubrir lugares y personas. He almorzado con D. en un sitio único
(ella sólo me lleva a sitios únicos), y me he marcado un par de correrías
nocturnas con E., S. y cía. A una hora indeterminada de una de esas noches, me
topé con la duquesita entregada al cortejo a la luz de la luna. El maromo era
anónimo, al menos para mí, pero apuntaba maneras de convertirse en el próximo
progre que haga la entrada triunfal en palacio. Palacio, que por otra parte,
anda revuelto desde que la gran Cayetana no lidia entre unos y otros. El nuevo
duque de Alba ha tomado las riendas del patrimonio y ha reorganizado el
organigrama familiar, dejando a algunos hermanos, sobrinos y parientes (según
algunas voces de vecindona) con lo puesto en las aceras de la calle Princesa. “Hay sitio para todos”, le soltaba una
inocente reportera a pie de semáforo; “No,
no lo hay, no se crea”, respondía el noble sin despeinarse. Prueba
inequívoca de que no son buenos tiempos para nadie, excepto si te llamas
Alfonso y un día no muy lejano ejerciste de funcionario con ínfulas de señorito
andaluz. Cambiando de tercio, en este tiempo no hemos tenido oportunidad de
debatir en mesa camilla (a lo Encarna) la clausura de la casa de Guadalix y el
empalme con la aventura hondureña. De lo primero he de decir que me mantengo en
mis trece, aunque me mandéis a la hoguera sin piedad. La Esteban se merecía el podium,
y su pueblo así lo ha decidido. Cosas de la vida, a la salida no todo lo que la
esperaba era tan rosa como su camiseta de cada gala (Andrea, te quiero). Sus
compañeros se habían cebado con su persona/personaje catapultándola una vez más
como juguete roto del medio, ese
término tan manido y rancio que los adversarios utilizan cuando se quieren
autoconvencer de que la princesa está tocada y hundida, que diría Víctor
Sandoval (¡Nacho Polo, Nacho Polo!). El Míguel
tampoco había estado a la altura en su papel de Rodríguez, y en lugar de guardar ausencia en el adosado de
Paracuellos, se habría estado desfogando con enfermeras, doctoras, camareras y
las que están por entrar en escena. Un nuevo mazazo para Belén, que sirvió como
cebo para su enésima reaparición y que hizo las delicias de la audiencia tras
casi tres horas intensivas de sofá con la estrella que nunca termina de
apagarse, les pese a muchos. La otra princesa también ha sido noticia. Ah no,
perdón, que ya no es princesa, sino Reina, qué lapsus más tonto (prometo que ha
sido real). No ha generado titulares importantes más allá de ocupar portadas
por su nuevo look. Letizia, o Doña Letizia, como prefiráis, optó por deshacerse
de su media melena y presentarse en unos premios organizados por una revista de
mujeres, con un corte bob que dio la vuelta al mundo. Su país se volvía a
dividir y había opiniones para todos los gustos. Muchos vieron una intención
mucho más allá de un cambio capilar; Letizia enterraba a la princesa y daba paso
a la Reina que ansiaba ser, y que ya era. Volviendo a mi visita exprés a
Madrid, aproveché para conocer de primera mano las propuestas de Mango para el
próximo Otoño/Invierno. En una primera planta con vistas al barrio de Chueca,
varias estilistas de la firma nos mostraron las colecciones de mujer,
caballero, niño y Violeta, la línea que lanzó la sobrina del jefe para mujeres
como Vicky Martín Berrocal. O eso supongo al verla ejercer de imagen. Aunque si
nos ponemos así, también anuncia Nocilla, ¿no? El caso es que hay que
aprovechar las oportunidades y montarse en los trenes de la vida, porque, al
contrario que con el metro o el bus urbano, nunca sabes en cuántos minutos
pasará el siguiente. Gracias por no bajaros de esta ruta. Una vez más.
20 marzo 2015
¡DILE AL MIGUE QUE TE COMPRE LA MALETA!
Mientras
media España no pega ojo consultando con la almohada viscoelástica si el Migue
le habrá comprado o no la maleta a la Andrea, servidor llena macutos y cajas de
cartón para ir con las varietés a
cuestas a otra parte. En ésas estoy, inmerso en un universo ciclotímico de
emociones, que lo mismo me da por pasar el mocho como si no hubiera un mañana,
que por dejarme las cuerdas berreando los hits
de Paulina Rubio. Me reconforta saber que por estos mundos todo sigue en su
sitio y que donde quiera que vaya, os sentiré cerca. La blogosfera va a
terminar siendo como la casa de Gran
Hermano, por eso de que todo se magnifica y la convivencia con desconocidos
va más allá de un feedback dos punto
cero. Aprovechando un chute de wifi a
la espera de que el camión transporte mis trapos, libros viejos y potingues
varios, me dispongo a repasar los últimos avatares para no perder la costumbre;
los ajenos y los propios. No hay mejor terapia que compartir tus
alegrías y tus debilidades con los demás. Volviendo a Guadalix, qué me decís de
la inminente final del concurso. Quizá os echéis encima sin piedad si me
declaro belenista, pero lanzo una
pregunta: ¿acaso me queda otra opción? La respuesta es clara. No. Vaya por
delante que la Esteban es la antítesis de los buenos modales, la cultura, las
inquietudes, el crecimiento personal, la capacidad de autocrítica, la empatía,
bla bla bla. Vale que Belén no resulta estéticamente agradable de ver, ni de
escuchar, ni siquiera de tenerla echándose la siesta en el sofá de al lado, pero
es indudable que es el alma del reality. Llevamos, y me incluyo, matándola en
persona y personaje desde que salió escaldada de Ambiciones, y ahí sigue la
tía. Ni las Campanarios, ni la ruta del bakalao, ni el Defensor del Menor han
logrado amilanar el fenómeno Belén, experto en reinventarse en cuerpo y alma
una y otra vez. Podría decir que Belén es tan cateta y primaria, que resulta
maravillosa y la terminas queriendo. Escucharla hablar de Jesulín, de la Mariví
o de los diez euros la hora que cobran las chicas de servicio en Paracuellos del
Jarama, reúne cada semana a millones de espectadores frente al televisor, y la
plana mayor de Mediaset es incapaz de frenar algo que llena sus arcas por
segundo. Ni siquiera la campaña en detrimento que capitanean sus compañeros de Sálvame es suficiente para que los
súbditos de la princesa le den la espalda y se dejen los duros por colocarla en
el podium, de dónde terminará saliendo con el maletín en la mano y rumbo a
Benidorm, porque está agotada de la tele,
dice ella. ¡Angelito! Y lo que te rondaré, morena. De Belén en Guadalix paso a
los Pantoja, esa familia que no nos quitamos de encima ni con agua caliente y que también dan con los huesos en cualquier foso con una cámara hacia su persona.
Con la matriarca en prisión, sus polluelos se han propuesto hacer caja y pagar
pufos sin miramientos. Si Kiko ha bajado el ritmo de vida y pincha discos por
un plato de lentejas, su querida prima, aspirante a tonadillera, se despelota a
lo 50 Sombras en una revista y habla
sin tapujos de sus artes amatorias de una forma tan soez, que ni la mismísima
Esteban con el azúcar por las nubes. Para elegante ya está Chabelita, la eterna
it girl cantoril afincada en Notting Hill, que entre clases de inglés y horas de
zumba, se deja caer por Madrid para ultimar la letra pequeña de un contrato que
la llevará a Honduras a pasar penurias, pasear biquini y deleitar a su país con
su desparpajo y don de palabra. Qué poco han aprendido de la Pantoja. Lo bueno
de que esté de vuelta más pronto que tarde, es que nos quitaremos un poquito de
en medio a toda la generación de paquirrines.
Dios me oiga. Hasta pronto, queridos míos.
10 marzo 2015
17 febrero 2015
LA RESACA DE VALENTINO Y LA OMNIPRESENTE NIEVES
Escurrir
el bulto unos días y que te pille el toro, es todo uno. En ésas me encuentro
frente a la hoja en blanco y el bloc de notas a rebosar de apuntes en vías de
desarrollo para compartir con los osados que continúen dejándose caer por esta bacanal de impresiones. La semana ha
dado para mucho y la cuesta de enero ha retornado en un sin parar de shows a
todos los niveles. La moda española lo dio todo en las fashion weeks; hablo en
plural porque lo que algunos seguimos llamando Cibeles, cuenta desde hace años
con un duro competidor al otro lado de la capital. La MFSHOW se postula como la
alternativa perfecta a la Mercedes Benz, y la crítica así lo hace saber. Y si sirve de algo, un servidor también. Tras
empalmar una con otra y otra con una, es un gesto de honestidad admitir que la
minoritaria se come a Ifema con patatas y ali oli, dando cabida a profesionales
más allá de los clásicos cibelinos y
en un entorno privilegiado con toque internacional. Todo lo contrario al garaje
con luces que capitanean Cuca Solana y cía desde que la propia Cuca vino al
mundo. Para intentar sintetizar, destaco las propuestas de Marcos Luengo en la
Sala de los Cristales del Palacio de Cibeles; asturiano de pro y con talento a
raudales. Por partida doble y con ambiente bucólico, se llevaron el premio a la
mejor colección de esta edición los chicos Alvarno, un par de mozos que ya quisieran
los Dolce & Gabbana. El front row,
pobre, todo hay que decirlo. Sin desmerecer a las dueñas de los pompis que
ocuparon la primera fila, hay que recordar, así sin acritud, que las grandes
estrellas del cuché patrio declinaron la invitación, de la misma manera que,
como viene siendo habitual, hiciesen primeras figuras de la política, la
sociedad o la realeza. Mismamente Letizia, que se mimetiza con la plebe para
irse de mojitos por Malasaña, pero le cuesta un triunfo arrimar el hombro cuando
se trata de apoyar la causa fashionista de su país. La que, por otra parte, se
desvanece sin visos de remontar casi tanto como en otro tiempo la industria del
cine. Los Reyes tampoco pasearon palmito por los Goya, ni falta que hizo. En
esta ocasión, el pueblo se volcó con los actores y la gala arrasó en audiencia.
Dani Rovira se lució y los días posteriores no se hablaba de otra cosa; que si
el beso de Rovira-Lago, que si el desgreñe de Penélope, que si la omnipresencia
de Nieves Álvarez en todo sarao que se precie. Sí, aquí me detengo. Nieves me
trae de cabeza desde hace tiempo y ya no me puedo reprimir más. Sin quitarle
méritos a la chica, que es mona y ha triunfado fuera de nuestras fronteras
(detesto esta expresión pero ahora mismo no encuentro otra), la pobre está
sobreexpuesta de un tiempo a esta parte y quizá no le haya dicho nadie que eso pasa
factura. Álvarez se ha intentado reconvertir en presentadora pasado el arroz de
las pasarelas (qué profesión tan cruel), pero lo de arrastrar los morros y el
esternón hasta cualquier alfombra roja ya se las trae. Nunca lo hace sola, para
más inri. La tía lleva en el cogote al italiano que tiene por marido y que
jamás hemos oído pronunciarse. Los rumores de crisis los salpican cada dos por
tres, pero ellos posan mirando al infinito y santas pascuas. Tampoco se apearon
de la semana fantástica de los Valentinos. Los he dejado como traca final porque
se lo han ganado. El diseñador y su socio/pareja/expareja (hay opiniones para
todos los gustos) volaron a España en business y con un séquito de mayordomos y
animales de compañía. Aquí les esperaba lo mejor de cada casa para dejarse el
bronceado y los higadillos en un porrón de cenas, fiestas flamencas y demás
jaranas con Naty Abascal como maestra de ceremonias. Otra cosa no, pero Naty es
la mejor anfitriona que ha parido este país, y la única capaz de convocar a
socialités, actrices de nueva hornada, matrimonios de conveniencia y ricas de
cuna como las Segrelles. Desde entonces, no se ha vuelto a saber de ninguno.
Para contrarrestar, yo me he dado de bruces con Elena Tablada y su cuchipandi en el interior de Válgame Dios, el garito que regenta Raquel
Meroño en pleno Chueca. Alrededor de la mesa charlaban la propia Tablada,
Raquel Rodríguez y otras tantas guapas de oficio que no recuerdo el nombre. No
estaban María José Suárez ni Eva González, fieles al local, pero sí una Arancha
de Benito desbocada a pie de barra y compartiendo con los presentes que su
última relación tan pronto va como viene. Me costó reconocerla entre tanto
maromo, pero su voz es inconfundible. Quién sabe si por allí andaba el pequeño
Nicolás marcándose un simpa a la vera
de Mariló, su nueva mejor amiga. ¡Si es que ya no queda gente honrada como la
Esteban!
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09 febrero 2015
TOSCANA, LA ÓPTICA DE LAS CELEBRITIES
Visito
la óptica predilecta de las celebrities, Óptica Toscana (Hortaleza, 70). En
pleno corazón de la capital y con más de veinte años de experiencia a sus
espaldas, un equipo de ópticos optometristas trabajan día a día para ofrecer el
mejor servicio en visión. El local es un espacio acogedor que mantiene el
espíritu del antiguo almacén de semillas que fue en el Madrid más castizo.
Encontrarás modelos de gafas diferentes, con un toque vintage que las hace
únicas. Anne et Valentín, Mykita, Moscot o Cutler and Gross son sólo algunos de
los diseñadores más revolucionarios que dan vida a Toscana en un universo donde conviven a la perfección genios consagrados y noveles. También puedes
visitar sus otros dos puntos de venta: Ayala, 34 (Madrid) y Provença, 247
(Barcelona).
03 febrero 2015
EL PARTO DE LA BURRA Y LA PATALETA DE GENOVEVA
Viernes. Acaba de asomar la cabeza al mundo y
ya me tiene frito. Hablo de Sasha (Sasssha cuando llevas fundas de porcelana),
el retoño de Shakira y Piqué. Vale que la criatura está libre de toda culpa,
pero el despliegue informativo en torno al parto es, como poco,
desproporcionado, o fruto de la sequía informativa. Las principales agencias de
comunicación del país hacían noche al frente de la clínica Teknon de Barcelona
para cubrir al detalle el ingreso de la cantante, que habilitaba una planta a
capricho para darle glamour al tema.
Familiares, amigos y demás acólitos de la de Barranquilla perdían el culo por
participar en el acontecimiento, capitaneado (por exigencia de la pareja) por
un equipo médico formado única y exclusivamente por mujeres, y con contrato de
confidencialidad por delante. Como sucedió en el nacimiento de Milan, en el
alumbramiento de Shakira no había lugar para varones, a excepción del
futbolista y de un reputado cirujano plástico que llevaría a cabo la ardua
tarea de borrar cualquier estrago propio de una cesárea. Si la chica sigue
procreando bajo el mismo protocolo, acabará con el pellejo hecho polvo. Cosas
de divas.
Sábado.
El tiempo invita
a hibernar y tragarse clásicos de Almodóvar a mansalva, pero para un día que
A., E. y servidor cuadramos agenda y ganas de fiesta no hay excusa para causar
baja. O sí. A. nos da plantón con la excusa de que la siesta se le ha ido de
las manos, así que alargamos los postres para hacer tiempo. Pasada la hora de
Cenicienta, hace la entrada en el restaurante. Reparte besos con ojillos de Aquí no ha pasado nada, y además aporta dos elementos más a la causa (Y. y
C.). Motivo más que suficiente para concederle el indulto y lanzarnos a los
brindis. La noche fluye y los temas a debatir se multiplican. En medio del
jaleo, E. suelta el titular de la noche a media voz: “Estoy pensando en retocarme la punta de la nariz y ponérmela más europea”. Se hace el silencio hasta que Y. rompe
el hielo provocando la carcajada general: “¡Es
muy fuerte que hasta de esto responsabilices a los europeos!”.
Domingo.
Vuelvo a la vida
tras una cura de sueño y hago un barrido por las noticias. Mientras las redes
arden en comentarios por la transformación que sufre el stand madrileño de
Fitur (pasó en cuestión de horas de un arco iris pro-gay a un mausoleo gris y mustio),
los fans de GH VIP se arrancan los padrastros a jirones con la salida
voluntaria de Paquirrín. Como viene haciendo cada vez que da con las carnes en un
reality, Kiko abandonaba por la puerta de atrás el concurso y se explayaba en
plató contra sus antiguos compañeros de la casa. Dicen los que lo conocen, que el
hijo de la Pantoja es bonachón y poco amigo de conflictos, pero se suicida
mediáticamente cada vez que hace alarde de ideas reaccionarias más propias de
un analfabeto funcional que de un señorito andaluz que fue criado entre
algodones e internados sólo aptos para bolsillos pudientes. Al final va a ser
cierto que la más abierta que habita en Cantora es la propia tonadillera. Qué pena
que se guarde tantas cosas en la bata de cola.
Lunes.
Nada ha vuelto a
ser lo mismo entre los Alba después de la muerte de la duquesa. Sus hijos se
desparraman por separado y el viudo ya galopa en otras tierras fuera de
palacio. El buen rollo entre Cayetano y Genoveva también ha desaparecido desde
que el jinete le plantease a su exmujer rebajar los gastos que viene asumiendo desde el divorcio. Según cuenta LOC,
Cayetano desembolsa más de doscientos mil euros al año en concepto de
manutención, gastos de internado inglés y alquiler de un piso en el Paseo
Pintor Rosales. La mexicana que un día entroncó con los Vargas Llosa y que se ocupó
de representar a la Fundación Alba, montaría en cólera con la proposición
respondiendo a la petición vía Burofax. Aseguran sus íntimos que la mexicana no
estaría dispuesta a apretarse el cinturón ni a dejar de ayudar a los suyos.
Siempre le quedará tirar de la cuenta de Michavila. En peores plazas ha toreado.
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