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09 marzo 2016

MANGO KIDS, UNA EXPLOSIÓN DE COLOR

Días grises para el resto de los mortales, y una auténtica explosión de color para los más pequeños de Mango. La firma catalana adelanta la primavera y lanza una colección divertida, alegre y a buen precio para los niños de la casa. Tonos empolvados, flúor, reminiscencias Disney y piezas en piel y ante son algunos de los elementos protagonistas de esta temporada Mango Kids. Alegría, bienvenida seas. 












22 febrero 2016

DE LOS PAJARES A LOS ´MAKOKOS´


“Madrid está de moda”. Así reza la promo de la MFSHOW, la pasarela que hace varios años ejerce con nota de telonera cibelina. Me surgen varias dudas: ¿Cuándo no está Madrid de moda?, ¿en qué momento la pasarela de segunda se ha comido a Ifema con papas y ali oli? El caso es que uno se echa el bufandón maxi al cuello y se presenta en menos que canta un gallo en la Plaza de Colón. Concretamente en cuanto recibo la invitación de Protocolo, salgo por patas hacia la capital y poso el culo en primera fila. Independientemente de que en ediciones anteriores la localización haya sido más espectacular (pasamos de edificios representativos a carpas circenses), Blanca Zurita y todo su equipo realizan un trabajo espectacular para sacar adelante todos los desfiles. Volviendo a Protocolo, la firma de novios nos trasladó a los años veinte revisitando los chaqués, las corbatas en pasley y el hombre de pelo en pecho con andares de dandi italiano. Un ambiente operístico que el público festejó después en la carpa contigua (agüita con misterio patrocinadora del evento en mano), y destacó las cualidades de maniquí del modelo revelación de la tarde. No era otro que uno de los polluelos de Norma Duval y Marc Ostarcevic. En ese momento, viajo al pasado y rescato de mi retina posados espeluznantes con las aguas cristalinas de fondo, donde la vedette y su maromo de aquellos tiempos lucían bronceado y uniformes blanco inmaculado al más puro estilo Julio Iglesias y cía rodeados de toda su prole. De Colón pasé al musical La Llamada, y de La Llamada al patio de butacas del Proyecciones, donde la taquillera me sopla a bocajarro: “Es lo mejor que hay en cartel”. Se refiere a “La chica danesa”, una obra de arte basada en un hecho real que recomiendo a todo aquel que necesite una caricia a los sentidos. Antes de convertirme en Paloma Cuevas, bajo al lodo y repaso las pomadas corazoniles de las últimas semanas. Las revistas desafían a la crisis del papel y recogen los avatares de personajes de tercera regional, los mismos que ocupan horas de televisión. Para ejemplo, los Makokos, la única saga que ha conseguido superar la guerra fría que los Pajares representaron en los noventa a golpe de Andresitos, Maricielos, Conchis y Chonchis. Ahora es el turno de Matamoros y sus dos familias; por un lado un matrimonio con la hermana mayor de Mar Flores que, de momento, ha sacado a la palestra a dos de sus hijos, y por otro, su actual pareja, o sea Makoke, la mujer con menos léxico y más sangre fría que ha pisado un plató de televisión desde los años de la Mazagatos. Con pocos visos de limar asperezas, los afectos, desafectos y traiciones veladas de unos y otros pasan por maquillaje y peluquería y se destapan a cambio de parné con la rubia, ahora morena, a la cabeza y sin descruzar la pierna aunque le llamen en todos los morros perra judía. Más rubia y más frágil se muestra Marta Sánchez en el nuevo formato de La Sexta. A mi manera ha conseguido reunir a varios iconos de la música patria con el fin de hacer un repaso de sus carreras en un docureality donde unos versionan éxitos de otros. Un programa con ética y estética donde la propia Marta ha dinamizado su imagen de bobalicona para dar paso a una artista madura, sensible y con sobrada garganta para reinventarse profesional y personalmente las veces que le salga de la peineta. Casi tantas como Preysler, angelito mío, que ha soplado sesenta y cinco velas, y en lugar de jubilarse y mudarse a Benalmádena, ha sacado los lomoss al fresco y ha arrastrado al Nobel a los Goya. Isabel apretaba la mandíbula y buscaba miradas cómplices entre actrices de primera fila. Otra cosa es que las haya encontrado. Zapatero, a tus zapatos.

29 enero 2016

A FALTA DE KARDASHIAN, BUENAS SON CAMPOS


“Al lugar donde has sido feliz, no debieras de tratar de volver…”. Con permiso de Sabina, regreso a Madrid y recorro Fuencarral de arriba abajo, de abajo arriba, como si no hubiera un mañana. La noche anterior tuve el gusto de disfrutar en directo de Pablo López y, oye, no hay mejor bálsamo para enfrentarse a la jungla que los gloriosos acordes del triunfito que más ídem ha cosechado en los últimos tiempos piano a cuestas. Me reúno en el lugar de siempre y con la misma gente, o viceversa, (esto creo que lo cantaba Maná, corríjanme si se me va). Mi estimado E. es el siguiente en abandonar la ciudad para hacerse las Américas, y consigue que todo su séquito, servidor incluido, brinde por las noches gloriosas del pasado y por todas las que vendrán, aquí y allí, eso es lo de menos, pero con oportunidades como ésta para arrasar la Gran Vía sin perder el tupé. Lo echaremos de menos. Tanto, que al día siguiente repetimos jarana y nos ponemos al día de la apasionante vida de S.C., la mujer con más capacidad para reinventarse que he conocido nunca, y a la que más maromos por minuto le piden el número de teléfono. Cuestión de suerte, rasgos exóticos o personalidad apabullante, quién sabe. El tema es que S.C. anda tramando nuevas salidas en esto del trabajo y en aquello del amor. Lo mismo se embarca en una empresa con ella misma a la cabeza, que ronea con un italiano de metro noventa. Entre tanto, cenamos en Amargo, en plena calle Pez, un garito con uno de los mejores baños de la capital. Tanto es así, que a uno le apetece cogerse un par de mudas y pasar el fin de semana levitando a pie de retrete. Aprovecho la escapada para degustar un menú soberbio en Calle 30 con D. enfrente. D. arrastra los estragos del dentista, pero hace de tripas corazón y engulle como si no fuese con ella el tema. Hablamos de entresijos familiares, de su próximo viaje a Vietnam y de las heridas del alma. Me pasaría horas hablando con D. por el simple hecho de algo tan sencillo como que es capaz de transmitirme paz. Con el rollo zen y los sentimientos a flor de piel, remato la faena en el Infanta Isabel para disfrutar de “El amor está en el aire”, la obra que devuelve a Bibiana Fernández a las tablas. Dirigida por Félix Sabroso y mano a mano con Manuel Bandera, ambos dan un paseo por las distintas fases de una relación de pareja, desde las mariposas del principio al esputo del final; todo bajo el hilo conductor de canciones populares (“Que muera el amor”, “Se acabó”, “Ella”, “Lo echamos a suertes”…). Terminada la función, le confieso a C. que me gustaría atrasar dos horas el reloj y que el telón volviese a abrirse ante nosotros. Con la música a otra parte y poniéndome frívolo, no puedo dejar de analizar la llegada triunfal de Kendall Jenner al fiestón organizado por Mango en plena ciudad condal. La criatura más lacia de la saga hizo honor a su apellido y aterrizó en el photocall tarde, con el morro torcido y pocas ganas de hablar de culos imposibles, reasignaciones de sexo pasados los sesenta y excentricidades familiares varias. A falta de una buena Kardashian, buena es una Borrego-Campos, o Campos a secas. El clan de las tetelus prepara programa al estilo Kardashian, con reminiscencias al show de Bertín Osborne. Sí, señores, Teresa compartirá con todo hijo de vecino su vida más costumbrista, paseará en pantuflas por su palacete delante de las cámaras y se tomará el té de las cinco y el vinito de las nueve con sus polluelas y secundarias aledañas a la familia, véanse Nurita de Tapias, Rociíto o la gran cómica Natalia Figueroa (…). Un jiji y un jaja sin precedentes, vamos. Mientras tanto, disfruten de su tiempo más feliz bajo el mostachillo de Arrocet.