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17 enero 2012

VUELVE, BARBIE

Estas navidades, tomando algo con una amiga, salió el tema de este blog, y me comentaba que sería interesante dedicarle un post a Barbie, una vieja amiga con la que pasamos grandes momentos, y a la que le hemos perdido la pista los últimos años. Desde ese día, pensé mucho en ella, rememoré grandes anécdotas juntos: viajes, noches de fiesta, tardes interminables de compras, confidencias, sus primeros coqueteos con Ken, su espectacular boda, los viajes en su Ferrari rojo, las inolvidables vacaciones en su casa de Malibú... uff, qué recuerdos, cuánto me gustaría volver a recuperar esos años juntos. Sentí nostalgia, desasosiego,  pena de haberme distanciado de ella sin motivo. Creo que en alguna ocasión le envié un mensaje navideño, pero nunca me respondió. La verdad es que no insistí demasiado. Hace un par de días, otra amiga, precisamente hermana de la primera, me envió un enlace para que viese lo que están haciendo últimamente con la imagen de Barbie. Me pareció espeluznante; una chica neoyorkina engarza su cabecita, su nariz, incluso sus brazos, en joyas realmente horribles, propias de una fan descerebrada, desde luego, una colección bisutera escalofriante. En ese momento volví a pensar en Barbie, y me di cuenta de que mis dos amigas me habían dado, de alguna manera, la clave para escribir este texto, y también para indagar sobre el paradero de nuestra vieja amiga. Busqué desesperadamente su teléfono entre mis viejos papeles, y sí, surgió el milagro, tenía el número de Barbie, y presentía que seguía siendo el mismo. Cogí el teléfono y lo marqué, ¡oh, sí! la línea seguía operativa, pero nadie respondió. Lo intenté varias veces, hasta que me armé de valor y le dejé un mensaje en su buzón de voz. Tenía tantas cosas que decirle, que agoté los minutos permitidos del contestador. Me disculpé por mi dejadez de los últimos años, le comenté que la última vez que la había visto fue en los informativos por motivo de su cincuenta cumpleaños, le dije que había leído en el ¡HOLA!  su divorcio de Ken, y que  estas fiestas me parecía haberla visto de refilón un poco desmejorada en los stands del Carrefour. De alguna manera, no tenía demasiadas esperanzas de que Barbie me respondiera, pero me sentí bien de haberme atrevido a dar el paso. Pasaron unos días en los que no me quitaba de la cabeza a Barbie, me costaba conciliar el sueño, hasta que de repente en mi móvil se activó la lucecita de un WhatsApp pendiente de leer. Sentí emoción, ¡¡¡sabía que era ella!!! Lo abrí y decía así:

"Querido amigo: cuánto tiempo... me alegra saber que sigo en vuestros corazones. Disculpa por no haberte cogido el teléfono, pero tengo un lifting recién hecho, y ya sabes, los puntos tiran... Por aquí todo bien, mi vida ha dado un giro radical, pero estoy feliz. Estaba un poco cansada de que me hiciesen estar todo el día perfecta, pintada como una puerta, con los tacones veinticuatro horas, con lentillas de todos los colores que casi me dejan ciega, muerta de hambre, que me transformasen en cuestión de horas en bailarina, granjera, doctora, veterinaria, madre, y todo lo que se te pueda imaginar. Los cincuenta me sientan divinamente, me he divorciado de Ken y he roto mi contrato con Mattel, pero he sacado una buena tajada. El Ferrari lo he vendido, los vestiditos los he subastado en un rastrillo benéfico, y ahora vivo en un loft en Miami, y estoy como loca con un treintañero americano. He visto a través de Internet que en vuestro país ya nada es lo que era, que hay mucho ladronzuelo, y mucha estirada sesentona que intenta imitarme. Me han ofrecido alguna cosilla por ahí, un Interviú, una entrevista a media mañana en la cadena de Vasile, y hasta un Mira Quién Baila, pero ya sabes que soy muy vaga, y prefiero tomarme este año para relajarme, recauchutarme, y volver la próxima navidad con fuerza. Ah, por cierto, la que has visto en el Carrefour era una de mis hermanas, se cotiza a la baja, y viste ropa de mercadillo, nada que ver conmigo. Lo que me comentas de las joyas me parece muy fuerte, he visto hasta mis pechos engarzados en collares, he pensado en pleitearme con esa niñata, pero aún estoy pagando las costas del juicio con Greenpeace, así que lo voy a dejar así. Bueno cari, te dejo que tengo clase de pilates, prometo llamarte y, tranquilo... prometo volver. Besitos. Barbie."

Cuanto terminé de leerlo, mis ojos estaban inundados, pero me sentí en paz. Respiré hondo, y minutos después, con lagunas, desperté de mi sueño. ¡Vuelve, Barbie! Hazlo por los que te queremos.
Rebe, Ana, este post es vuestro, gracias.

4 comentarios:

  1. Me emocione y todo!!! mira que me tienes ya acostumbrada a posts de categoria pero este...se lleva la palma (el globo y el oscar tambien jaja). Es superoriginal y enternecedor tambien pq el q diga q no le han venido recuerdos de infancia, llenos de nostalgia,miente. Muchas gracias a ti por haberlo escrito y publicado. Un besazo

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  2. Me encanta!! Es Genial!, pobre Barbie, jejeje, estas hecho un artista. Besitos

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  3. qué bueno, te sigo desdeya, no me quiero perder ninguno de tus post ;)

    eintagmitpepa.blogspot.com

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  4. Me encanta Barbie!!!! Y muy bueno lo que escribiste.

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