La princesa vuelve a tener el corazón contento. Después de década y media viviendo de rentas, la Esteban ha cogido las riendas de sí misma y ocupa portadas sin los Jesulines como reclamo. Belén se reincorporaba a la vida hace unos meses inflada en ego y cartucheras cerrando su año más horribilis; una etapa de subidas de azúcar, bajas laborales y reapariciones a medio gas que la colocaban al borde del precipicio como una víctima de su propio circo. La musa de Sálvame luce sonrisa y ostentosa sortija en el dedo corazón, prueba fehaciente de que su último amor marcha viento en popa. ¿Y quién es él? He aquí la pregunta del millón que ya goza de respuesta para tranquilidad de su pueblo. El fornido mocetón responde al nombre de Miguel Martín, tiene catorce años menos que ella (26), reside en Paracuellos y ejerce de conductor de ambulancia en la localidad. La misma localidad que prescindió durante un tiempo de este servicio y que la propia colaboradora denunció en directo a la hora de la siesta. Poco más tarde, Miguel volvería a ejercer y su chica respiraría aliviada para futuros desarreglos con la insulina. Belén y su nueva conquista llevan saliendo apenas un par de meses, pero ya es frecuente verlos agarraditos en las inmediaciones del bar El Mosky, cuartel general de la rubia desde que hizo efectivo el trasvase de San Blas al adosado del Jarama. Lo cierto es que la biografía de Esteban ha dado un giro inesperado en los últimos tiempos. En cuanto a relaciones amorosas se refiere, su actitud ha cambiado llamativamente desde su descanso terapéutico. Si de Ambiciones a esta parte alardeaba de ser una teresiana en aspectos carnales, fue este verano cuando se rindió a sus pasiones más bajas y se revolcó en Benidorm con un camarero estudiante de Podología. Un postulante a príncipe que le salió rana y que salió facturando por la puerta de atrás para vender al mejor postor sus noches de blanco satén junto a la estrella. Al ligue piscinero se unieron rumores que la relacionaron con distintos futbolistas de primera, segunda y tercera, un pasatiempo en las madrugadas de la Sala Kapital que Belén no disfrutaba a pierna suelta desde los años de esplendor de Buddha Bar. Óscar Lozano (cicerone de novatas) fue el promotor de su primer cambio de imagen y de enseñarle el arte de posar sacando pecho en aguas caribeñas. A éste le siguió Dani el pinchadiscos, hasta que Fran la llevó al altar y Belén mutó en ama de casa y copresentadora a media jornada, un matrimonio que provocó su caída a los infiernos. Hoy la historia es otra y la nueva Belén celebra los cuarenta a todo trapo, se consuela con un psicoanalista una vez a la semana y pone boquita de piñón cada vez que se suelta la melena junto a su moreno. Noches de bohemia, de ilusión y de mucha farra para la princesa…
20 enero 2014
18 enero 2014
PRIMERAS VEDETTES, INFANTAS Y NOVICIAS
Jueves. La cuenta atrás ha comenzado para la infanta. La oveja negra de la Corona declarará el próximo ocho de febrero en los juzgados de Palma en calidad de imputada (delito fiscal y blanqueo de capitales) y con los balcones a rebosar de curiosos, fans, detractores y mocitos felices dispuestos a apoquinar hasta mil quinientos euros con tal de contemplar a escasos centímetros el tono de mechas de la señora Urdangarin. Un paseíllo polémico y que aún está en el aire, puesto que la cúpula se deja los restos en gestionar el espectáculo que se avecina. Lo haga por su propio pie o bajo cristales tintados, lo cierto es que el desazón se palpa en Zarzuela y salpica al resto de miembros de la familia. A un lado, los confidentes de la reina cierran filas y aseguran que vive uno de los peores momentos de su vida (y subiendo); a otro, los llamados a salvar la Institución, léase Felipe y consorte. Si los exiliados en Ginebra dan que hablar un día sí y otro también, la parejita principesca continúa siendo blanco constante de rumores de crisis marital. Cuando parecía que las aguas volvían a su cauce y que Letizia había recuperado la sonrisa después de un verano de idas y venidas marcado por la distancia con su marido y los desplantes públicos, la princesa vuelve a las andadas con pataletas en plena calle, salidas de banco y posteriores jornadas de ópera (Tristán e Isolda) para dejar patente que continúan unidos y dando el callo a favor de obra. Indómita y cabalgando en otra dirección anda la infanta Elena, una borbona sin parangón que se deja ver a media noche por el barrio de Chamberí en compañía de Luis Astolfi, el jinete que la plantó a un paso del altar y que nos puso en bandeja el cachemir de Marichalar. El resto de la historia ya lo conocemos.
Viernes. El baby boom famosil se cobra nuevas víctimas. A los mellizos de Elsa Pataky o a la cuarta paternidad de Alejandro Sanz se suma una política con alma de primera vedette, Olvido Hormigos. La exedil de Los Yébenes metida a póster de camionero anuncia bombo pasados los cuarenta y aclara, para las mentes más pérfidas, que lo que viene en camino es fruto de un amor puro, sano y dentro del matrimonio. Enhorabuena al estoico carpintero. Ya que la cosa va de vedettes, aprovecho para recordar que Norma Duval (posFrade) regresa a la pequeña pantalla en calidad de jurado en Mira Quién Baila. La pública ha rescatado el formato que un día cayó en manos de Pilar Rubio y Belén Esteban, y prepara su rentrée con Jaime Cantizano en el papel de Anne Igartiburu, Marina Danko marcándose un pasodoble enseñando cacha y Colate disfrazado de rapero guaperas. Estaremos atentos. No se deja el tipo en las pistas pero sí en las pasarelas. Hablo de Sibi Montes, la promesa sevillana del momento. La siamesa de Lourdes y cuñada de Fran lo da todo por hacerse un hueco en el photocall, y lo mismo repite sin pudor el vestido de bruja de Zugarramurdi de su propia hermana, que se sube a la pasarela We love Flamenco con ademanes de duquesa. ¡Con lo majo que es el tío Soto!
Sábado. Tamara Falcó da una ponencia en la Universidad San Pablo CEU y habla sobre su conversión religiosa, su amor a Dios y su opinión sobre el aborto. Todo esto a cara lavada y con estilismo de novicia. Aforo lleno. Como diría el de Santander: ¡viva el vino!
13 enero 2014
AQUELARRES, PICHURRINES Y SALDOS
Estreno agenda con olor a nuevo y
convencido de que éste será nuestro año. O no. La cosa pinta regular y la
cuesta de enero no hace más que mutilar los ánimos y arrasar con los buenos
propósitos. Dicen los que frecuentan aquelarres y mesas camilla de tarotistas
que la única forma de empezar con buen pie la temporada es centrándose en un
solo objetivo. Entiendo, pues, que debo elegir entre quitarme el vicio del tabaco
o el de arrancarme los padrastros a mordiscos, apuntarme a clases de chino
mandarín en lugar de todo lo anterior, o sustituir el café por descafeinado y
quedarme con la peste a cuestas y el sueño de ser políglota. Una putada, con
perdón. El caso es que a estas alturas continúo almacenando papel de regalo y
pasándole el plumero cada mañana al arbolillo de gomaespuma (ha sobrevivido
otra Navidad). Mientras devoro los últimos polvorones y demás provisiones de
pascua, hago un barrido rápido (rapidísimo) a los últimos acontecimientos
patrios celebrados o próximos a celebrar, algunos jaleados hasta la bandera y otros
tan escabrosos que prometen seguir dando la tabarra los próximos meses. En el top ten de la actualidad, los
españolitos conquistamos a la prensa europea al compás de Cristina de Borbón,
infanta de profesión e imputada reincidente por obra y gracia del juez Castro,
el Superman del pueblo. Si nada lo
impide, la más aplicada de Zarzuela hará el paseíllo a pie al estilo
Urdangarin, su todavía esposo y azote de la monarquía hasta la fecha. Un suma y
sigue en la caída en picado de la Institución que coloca a la duquesa de Palma
en el banquillo, pero que previsiblemente se quedará en eso, en la foto de una
infanta de España camino a declarar y con las bragas a buen recaudo, por eso de
evitar comparaciones con la Pantoja. En el terreno de amoríos, divorcios,
penaltis y posados a pie de clínica, pululan los de siempre; Carbonero en
tejanos (como Su Majestad) con las grapas recién puestas y el pequeño Martín
entre ajuares merengues, su homóloga la gafe (dicen) reconvertida en imagen de Rebajas por el indigente emolumento de
casi doscientos mil euros, o Raquel Jiménez con brote instagramero tras ver a Bisbal bailando bulerías con otra bajo el
sol de Punta Cana. Un destino paradisíaco en el que quizá se termine de gestar
la reconciliación entre Evita González y Cayetano Rivera. Con el chef en el
banquillo y la exnuera de Marina Danko a la caza de otro torero, la sevillana chapurrea
su propio idioma en la intimidad con el que a punto estuvo de llevarla al
altar. Unos encuentros clandestinos y a media luz que siguen a pies juntillas
Úrsula Corberó y Andrés Velencoso para disgusto de la retahíla de fans de Kylie
Minogue. En los tiempos que corren, de poco sirve ya ser una estrella del pop o
una pionera en la revolución feminista. Me refiero a Karmele (Mari Carmen para
su ´gente amiga´) y a ese sujeto que
apodan Pichurrín; una historia de
amor cibernético en edad de jubilación que ocupa horas de televisión y que no
logra desentrañar ni Conchita la de las pulseras de la Virgen del Pilar. Terelu
y sus ágapes en La Máquina de La Moraleja rodeada de ex, Chabelita y el parto
de la burra, las hermanas Salazar resucitando el azúcar moreno por ganarse unos
duros y Ortega Cano dispuesto a solicitar la extremaunción con tal de librar el
trullo, conforman lo que viene siendo el 2014. Pónganse cómodos y disfruten. Lo
de año nuevo, vida nueva sólo le funciona a la Obregón. Es
lo que tiene el clima de Miami. Y parecía tonta…
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


