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08 junio 2012

¡DIOS SALVE A LA SARTORIUS!

Todo comienza hace dos meses. Un lunes por la mañana, en cuestión de minutos, coincido con Isabel Sartorius en una farmacia, un estanco y un fast food, por este orden. Prometo que no la estoy siguiendo, y ella a mí creo que tampoco. A primera vista me parece más alta, más rubia, y con más piel de naranja que en pantalla, pero lo que de verdad me impacta, es que no sea capaz de coordinar sus compras. En la farmacia pretende comprar tabaco de liar, en el estanco ansiolíticos, y en el fast food, ni las camareras, ni yo mismo, entendemos si la leche la desea entera, semi o desnatada. Ante la duda, el café se lo sirven solo. Abona diez céntimos de propina, se atusa el pelo, y con sonrisa floja, Isabel, su café para llevar y su mini vestido de flores, echan a correr por la calle Velázquez en busca de taxi. Quizá ése sea el mismo que la conduce directamente a la sede de Interviú, puesto que días después la veo ataviada con los mismos floripondios en una brillante entrevista de Juan José Millás. Lo de brillante lo digo por él; Sartorius, lejos de convencer a los lectores de que su libro merece lanzarse al VIPS y soltar veinte euros, se muestra indecisa, neurótica y fuera de sí. Ante tremendo percal, Millás finaliza la conversación a mitad de camino porque la señorita no se encuentra en condiciones ni está a la altura del cuestionario. Si es que ya se sabe, el café solo a palo seco con ansiolítico y cigarrillo sin filtro, se digiere fatal. En ese momento llego a la conclusión de que la eterna ex no encuentra su sitio en el mundo, y haciendo examen de conciencia, me produce pánico pensar que los españoles no le hemos dado oportunidades para reinar fuera de Zarzuela. Le permitimos anunciar azulejos, colaborar en las mañanas, y hasta diseñar bolsos horrorosos. No es suficiente. Hoy el escenario cambia, no me la encuentro haciendo recados, pero sí en portada de revista. Los cachés están a la baja, así que lejos de poder esperar a que su hija sea mayor de edad, la coloca a su vera en la exclusiva para engrosar el cheque. Mencía, con quince años, aprovecha para echarle un capote a su madre. Parece inteligente, estudiosa y estable. Esto me consuela, pero sólo un rato. Cuando me queda media entrevista por leer, empiezo a notar un comportamiento extraño en mi cuerpo, cambio el orden de las palabras y me salto líneas; me asusto, ¿tengo demasiado sueño, principios de dislexia? A la espera de un chequeo completo,  sigo a Millás y dejo a las rubias a medias. Tengo mal cuerpo y me tomo un ColaCao con pepitas antes de dormir. Llevo meses buscando las pepitas, pero tengo el consuelo de que están en el fondo del bote, eso es lo que dice Terelu, y yo soy pro-Campos a muerte. Antes de apagar la luz, miro a la nada y me pregunto qué le pasa exactamente a Isabel, por qué no consigue ser feliz, qué habría sido de este país si ahora fuese princesa de Asturias, si Leonor se llamase Mencía... y sobre todo, a qué se refiere cuando balbucea con los ojos inundados que Letizia es el tipo de mujer que a ella le gusta. ¿Lo dice por su cero piel de naranja, su estabilidad encima de unos Manolos, su palacete… o su príncipe? ¿Nos arrebataron a nuestra reina Cierro los ojos y pienso en silencio... ¡Dios salve a la Sartorius!

8 comentarios:

  1. Hola Álvaro, buenas tardes:

    Una vez más qué bien escribes y cómo me gusta este blog.
    Pobre Isabel, nunca la he visto muy centrada, pero no sabía que no podía coordinar pensamiento y lenguaje. Una pregunta, ¿por qué a todas estas pijas desocupadas, les da por publicar un libro, que luego no compran ni sus amigas?, qué fácil les resulta a todas estas que les publiquen, con lo que les cuesta a los auténticos escritores. Por cierto Mencía es monísima.

    Que pases un buen finda, besos.

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  2. Muchas gracias Ana, q subidón tus palabras! Disfruta del finde, por fin! Bss.

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  3. Alvaro, estoy con AnaZ, ya te lo he dicho muchas veces: qué bien escribes,¡¡¡¡ tú si que podrías escribir un libro, aunque seguramente te costaría mucho más publicarlo que a la que pudo ser y no fue nuestra princesa... Bss y disfruta el finde, yo lo haré porque estaba deseando que llegara¡¡¡ Espero impaciente para ver con qué nos sorprendes el lunes...

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    1. Hola Yoli, pon una foto en tu perfil, para que te conozcamos.

      Besos, pasa un buen finde.

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    2. Ana, todo se andará, soy muy vergonzosa....Bss, disfruta tú tambien del finde

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  4. Hola muy buenos días, que buena crónica de tú encuentro me ha encantado el post.
    Saludos.
    http://mary1975.blogs.elle.es/

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  5. Hola Alvaro. Eres la leche. Me encanta como escribes, eres tan sutíl pero directo a la vez. Yo me parto contigo. Muchas gracias por enseñarnos tus cositas. Un Saludazo.

    PD: Perdona que no te halla escrito peroha sido la bosa de mi sobri y he estado muy liado.
    http://jorgezapatero.blogs.elle.es

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  6. Cuando el sábado vi la portada del Hola en el Kiosko me quede muerta...bueno, creo que no tanto porque después de lo del libro, que no he leído, ni pienso, y de pasearse por todos los platós que la han querido "ayudar" hablando de su relación con el príncipe, que era a lo que iba...nada me sorprende.
    Y esta es la diplomada en Protocolo y buenas maneras?..en fin, cada vez más no me queda otra que dar la razón a Peñafiel, que tampoco me gusta un pelo y admitir que evidentemente no era una buena elección...¡lo siento por ella! igual que por todas aquell@s que no saben pasar página a determinadas historias de la vida.

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