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20 enero 2015

KIKO A GUADALIX Y CHABELITA ¿A HONDURAS?


Me emperifollo para quemar Madrid con A. y E. Aún no hemos coincidido para felicitarnos el año face to face y la noche del jueves es perfecta para echar raíces en los garitos de moda sin echar mano de ansiolítico. Cuando estoy a punto de entrar a matar recibo un WhatsApp de E. advirtiéndome sobre la que va a caer. Lo consulto con A., que me pasa la pelota con elegancia y me traslada el marrón; la decisión final. Asomo el occipucio por la ventana y un chaparrón me arrasa el tupé de golpe. Termino posponiendo la cita con la boca pequeña y echándome encima la manta zamorana. Mientras oigo llover acurrucado, me pregunto desde cuándo el tiempo es un obstáculo para lanzarme a las calles. Sólo hay una respuesta; los años que cumplimos los carga el diablo. El chaparrón era sólo el anticipo de lo que estaba por venir. Agua, nieve y los medios de comunicación alertando sobre el síndrome postemporal que nos azuzaría los días posteriores. Si salir un lunes cualquiera de la cama se convierte en misión imposible, lo de moverse con cadenas puede ser motivo más que suficiente para pedir plaza en la López Ibor. Es entonces cuando me encomiendo al veinticuatro horas de Gran Hermano. Corro el peligro de engancharme y tirar mi vida por la borda pero me consuelo pensando que en un par de meses la casa cerrará sus puertas y la Esteban y compañía evacuarán sin una cámara en el cogote. El reality por el que pocos apostaban una década después de su última edición elevaba a los altares a la cadena, productora y el resto que comen del formato. Lo que parecía un casting de quinta división, cosas de la tele, resultó ser exquisito y perfecto para satisfacer las necesidades de casi cinco millones de espectadores pendientes de la expulsión disciplinaria de Los Chunguitos, las refriegas de Hormigos/Esteban y las partes pudendas de Coman, de profesión pasearse en pelotas por donde le plazca. La casa de Guadalix está que arde y el polluelo de la Pantoja se ha sumado al equipo para “Vivir la experiencia”, dice él, y facturar por la madre que lo parió y demás parentela, digo yo, que soy un deslenguado. La entrada de Paquirrín prometía un remanso de paz para el resto de concursantes, pero entre siesta y siesta la fiera se ha despertado y ha conseguido desencadenar el enésimo parraque por minuto de la princesa del pueblo, favorita por el público para llevarse el maletín y material sensible en una convivencia de estas características. A pesar de contar con palmeros fuera y dentro de la casa, Belén se las ve y se las desea para no agarrar el bolso y largarse con el moño a otra parte, como viene haciendo cada vez que le sale del ídem, (o del mismísimo, que diría ella), ¿me entiendes? La entiendo y con razón. Las cifras semanales que se manejan son jugosas, desorbitadas y diría que hasta indecentes en los tiempos que corren. Pero también es verdad que no hay empresario tonto que no desembolse mucho menos de lo que genera, así que bienvenidos sean los duros. También para Chabelita, que a pesar de mantener un perfil bajo los últimos meses, prepara un giro en su vida. Después de probar suerte como it girl sin demasiado éxito (más bien nulo), la pequeña Isa pondrá rumbo, más pronto que tarde, a Londres para perfeccionar el idioma y calentar su vuelta al meollo telecinquero. Cuando se le preguntaba a prima Anabel sobre el futuro de Isa Pantoja, la sobrinísima apuntaba en esta dirección: “Chabelita no concede entrevistas porque está preparando algo para dentro de un par de meses”. Quizá ahí esté la clave y veamos a la it de Cantora lanzándose en paracaídas a las aguas de… ¿Honduras? Con esta familia no hay nada imposible. Incluso hay voces que aseguran que ha sido tentada por una editorial. Que el todopoderoso Sandro Rey y las Alazán (hija y sobrina de los chungos y portada de Interviú) lo impidan, por el amor de Dios. Por cierto, me he estrenado hace cuarenta y ocho horas y aún estoy hiperventilando. He leído que es buena señal. Gracias por los ánimos.