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03 mayo 2012

EN TURISTA CON LAS EX DE BONO

Tras un largo puente lejos de Madrid, del ruido, del trabajo, del metro, la rutina, Gallardón y el caniche del tercero izquierda, parto otra vez hacia la capital. Tengo por delante seis horas de autobús. Viajo en turista y creo que esta vez en su máxima expresión, turista en mayúsculas.  No tengo reposabrazos, wi-fi, ni mucho menos azafata que me ofrezca unos pistachos. Por tener, no tengo ni retrete. Al menos el asiento de al lado está libre para depositar todos mis bártulos o para echarme una siesta sin miedo a caer en el hombro de un desconocido, y eso es mejor que el reposabrazos, el wi-fi, los pistachos y hasta el retrete. Un lujo, vamos. Después de meterme un montón de cafeína en vena, descarto la posibilidad de la siesta, así que preparo otras alternativas. Con Sherlock Holmes como banda sonora de mi periplo, me  dispongo a leer. Alterno los periódicos con Zafón, y cuando hago la parada de rigor a repostar (el bus y yo, los dos), me tiro de cabeza a por un par de revistas y una bolsa de Facundo. En el bar de carretera no hay demasiada oferta; en un momento de flaqueza tengo en mis manos la revista de Ana Rosa, hasta que  me siento observado y la suelto con pudor. Ya otra vez en marcha, comienzo a escribir. No tengo cuaderno ni portátil, pero tomo unas notas en el reverso del billete con un boli prestado y lo intento desarrollar en el iPad. Es engorroso, pero quiero aprovechar mi minuto, como dicen los royals, de inspiración, y compartir este viaje como si de un egoblog se tratara. No estoy dando la vuelta al mundo, ni siquiera soy Ana Frank, pero como diría Rosa Benito enfundada en un bikini con tufo a moho: "éste es mi momento". Mientras hago parones en mi ardua tarea de teclear sin teclado, echo un vistazo a mis revistas nuevas. Destaco como estrellas de la semana a dos féminas que compiten en pedruscos y soberbia, la ex de Bono y una de sus supuestas bonificadas,  Marina Danko. Ambas son igual de coñazo, pero si tengo que elegir a una, me quedo con Ana, bonificada oficial. Danko me resulta cansina vomitando cada semana sus miserias, que no lo son tanto, y paseándose por delante de La Sorbona parisina, carpeta en mano y primo piloto roneándola, emulando a cualquier estudiante en edad de merecer. Ana Rodríguez no tiene mucho más que decir al mundo, pero sin embargo estrena dúplex y presume de corazón contento mientras se reserva el nombre del susodicho para próximas ediciones. Bien hecho, tantos años compartiendo lecho con Pepe enseñan a dilatar los bonos. En las siguientes páginas, la rubia vuelve a aparecer en diferente contexto, esta vez relajada tomándose una copa con Eugenia. ¡Qué sería de la industria joyera sin ellas! La duquesita se ríe a carcajadas mientras balbucea como puede que el tonteo es una de las cosas en las que ocupa su tiempo últimamente, aparte de sus lares como pseudodiseñadora. En este preciso instante intuyo que lo que se está fumando es un pitillo de la risa tonta. Eso sí que es ser hippie. Lo más estremecedor está por llegar. El posado de Laura Sánchez y su nuevo maromo ayuda a completar la sección de chascarrillos. No me queda claro qué anuncian, pero se me van los ojos hacia una foto en concreto. La modelo aparece sola, hasta aquí todo normal. De repente, una mano fornida la agarra. Ni rastro del novio. Una vez más, el Photoshop juega una mala pasada. Me pregunto si ninguno de los innumerables discípulos de Sánchez Junco que presiden la publicación, se percata del error. Parece ser que no. Después de observar con tedio el misterio de las tres manos, me comienzo a agobiar, echo de menos el reposabrazos, el wi-fi, los pistachos… y el retrete. Cierro con garra la revista. Qué horror, Cerezuela ocupa la contraportada promocionando joyas espantosas. Un momento... No estoy seguro si es Carolina o su madre. Busco el crédito y no lo encuentro. ¡Mierda! Uy, perdón. Estoy al borde del delirio, es hora de abrir los Chaskis de Facundo y soñar con mi próximo viaje, que será muy pronto. Con suerte, tendré  reposabrazos, wi-fi, pistachos, retrete y un maravilloso paisaje donde pondré mi corazón mirando al sur. Me duermo feliz y sin miedo a desfallecer en hombro ajeno. Hasta aquí, mi aventura. Mañana más.



5 comentarios:

  1. Hola Alvaro. Que me meo de la risa contigo. Perdona por la expresión pero despues de leer tu post de hoy es que no puedo de parar de reirme.
    Eres la pera. Muy sutil pero dando jajajaj. Por lo menos te tomas con humor el coñazo de viaje. Me encanta como escribes. Muchas gracias Salao. Un Saludo.
    http://jorgezapatero.blogs.elle.es

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  2. Alvaro ¡¡bienvenido después del puente¡¡ eres genial, con tu fina ironía... Bss (el próximo viaje en clase VIP (aunque igual no te dejan comer Chaskis, que también tiene su punto, jajaja)

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  3. ¡Pero qué me cuentas, el H ha publicado una foto con tres manos! Qué será lo próximo, la portada de Interviú sin retoque.
    Qué le ocurre a Marina Danko que está tan zen, se ha ido de retiro al Tibet, aunque ahora que lo pienso, desde que las piedras empezaron a hablarle está así.

    Lo dejo ya que estas cosas me encantan y podría seguir hasta mañana.

    De nuevo ¡enhorabuena porque escribes muy bien!

    Saludos Ana.

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