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27 marzo 2012

COMITÉ DE "PRINCESAS"

El título de boda del año está muy reñido esta temporada. Después del coñazo que organizó la hija de Ortega en el pazo de La Coruña, y el anuncio de que Carbonero-Casillas eclipsarán este verano el siete de julio San Fermín, pensaba que ya lo había visto todo. Este fin de semana ha dado momentos históricos: trending topic de elecciones asturianas y andaluzas, la Campos diciéndole a Ivonne Reyes en directo que adora a Pepe Navarro (golpe bajo de esos que sólo ella se permite), y el bodorrio del siglo. El novio fue Álvaro Fuster, compañero de juergas de Felipe, ex de Igartiburu y golfo nacional. Antes de cumplir los cincuenta, el repeinado más cotizado de la noche madrileña se casaba en Málaga con Beatriz, ex novia de Baute y despechada del panorama social desde que el venezolano se pasó cuatro pueblos “colgado en manos” de Marta Sánchez. La novia llegaba en un Rolls Royce mostrando poderío (aunque pasó desapercibida en su propia boda). Él, sin embargo, hacía lo propio en taxi, a lo Belén Esteban. Que nadie pregunte el porqué. Lo único que se me ocurre es un guiño al abuelo taxista. Las invitadas fueron lo mejor del acto, tres ambiciones rubias juntas y revueltas por exigencias del guión. Letizia de verde agua y con un trenzón postizo rodeándole la cabeza, Sartorius con trapo de mercadillo y pelo de recién levantada, y Amaia Salamanca pletórica desde que se ligó a Rosauro y se codea con la jet (a veces sin tetas sí hay paraíso). El interior de la fiesta  lo imagino apoteósico. Nuestra princesa compartiendo confidencias copa en mano con la ex de su marido y con la actriz que hace tiempo la suplantó en un biopic que no le hizo ninguna gracia y que sospecho que le hizo soltar unos cuantos improperios dentro de Zarzuela. El panorama… difícil, arduo, complejo. Menos mal que Ortiz es una profesional del medio (poner al mal tiempo buena cara) y con dos cavas en sangre (roja, que no azul) habrá reído a carcajadas con sus dos “nuevas” amigas. También es verdad que está acostumbrada a banderillear con sus cuñadas. Sólo faltó Juan Peña amenizando la velada. Sería terrible. Todo sea por amor… y por España. Cada día soy más fan.



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